Cómo nació Equipaje de una Mujer: de blog anónimo a una comunidad de miles de mujeres

Equipaje de una mujer nació oficialmente en el año 2015, pero en mi alma nació hace muchos… muchos años atrás.

Hoy, 10 años después, se ha convertido en una plataforma de conexión y entretenimiento con una comunidad de mujeres que se encuentran, se conectan y viven experiencias que transforman la manera en la que se relacionan consigo mismas y con otras.

Si a mi me hubieran dicho, hace 10 años, que esa corazonada se iba a convertir en algo tan expansivo jamás lo hubiera creído.

¿Cómo nació Equipaje de una Mujer?

¡Creo que eso ya se los había contado! Y sí, sé que suena loco, pero fue un susurro, una idea que apareció sin explicación.

Lo recuerdo como si una voz se me hubiera metido en la cabeza, y constantemente me decía: “si tan solo hubiera un lugar en donde pudiera escribir, subir videos de los lugares que recorría y contarle a otras mujeres mis anécdotas, y el peso invisible que – en ese entonces – llevaba en mi equipaje.

Era el año 2008 .

Al principio no lo entendía.

Hoy sé, con certeza, que esa voz era el llamado de mi yo del futuro. La Stefanie de 42 años. Ella me susurró nuestro propósito.

De una mujer a miles

Si eres nueva por acá, permíteme presentarme. Y si ya me conoces, dame la oportunidad de re-presentarme, porque después de 10 años, definitivamente no soy la misma mujer que empezó todo esto.

Soy Stefanie Nieto, la mente de equipaje de una mujer, porque el corazón son todas ustedes: las miles de mujeres que me acompañan a diario.

Al inicio, comencé escribiendo mis pensamientos, y vaciando todo lo que llevaba en mi equipaje, en un blog anónimo. ¡Ni se imaginan el nombre jajaj y tampoco se los voy a decir.

La verdad es que, para ese momento – tipo 2013 al 2014 – yo solo escribía para desahogarme.

Lo que siempre hice desde niña. Y aún sigo haciendo.

La diferencia es que esta vez había decicido publicarlo en línea, y luego simplemente me acostaba a dormir, sin pensar en que alguien lo leería.

Ni por un instante imaginé que aquellas letras serían un imán para las miles de mujeres que comenzaron a llegar.

Hasta ese momento, yo no había atado cabos. No me había percatado que lo que había anunciado esa voz en el año 2008, en aquella montaña en Ekwata, se estaba cumpliendo.

El origen

Para ese entonces era completamente independiente: había comprado mi primer apartamento. Tenía mi propio carro. Y estaba ganando más de lo que cualquier mujer de mi descendencia había ganado… y más a esa edad.

Tenía 24 años.

Era, sin darme cuenta, la primera mujer de mi linaje, por lo menos del que sabemos: mi mamá, mi abuela, mi bisuabuela, mi tatatarabuela; en vivir una vida que para todas ellas sonaba imposible.

Era la primera en cruzar fronteras que, para las mujeres antes que yo, parecían lejanas… incluso prohibidas.

¿A dónde está metida ahora esa chiquilla de porra? —preguntaba mi abuela.

Llamarme loca, chiquilla de porra, era su manera de admitir mi valentía. De aplaudir —en silencio— mi rebeldía.

Para ella era inaudito… y ahora, a mis 42 años, la entiendo. La amo. La perdono.

Pensar que yo, su nieta, estaba pisando tierras tan lejanas, tan fuera de alcance para la nieta de una modista y un carpintero – que a duras penas terminaron la primaria – ¡Era definitivamente una locura!

Y aun así… había algo dentro de mí que no terminaba de encajar. Me sentía infeliz, y me pesaba demasiado sentirlo. Me pesaba demasiado la culpa de estar viviendo en sueño de todas… nadie nunca me había dicho lo que pesa ser la oveja negra, lo que duele ser la que abre paso.

Yo lo tenía todo, pero la tristeza de todas ellas, estaba adentro de mí, mucho antes de yo existir.

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