Finalmente protagonistas

Todas las mujeres somos super heroínas Gal Gadot

Hola ¿Qué tal? Bienvenida a un #Lunesdeseriedad más y en la noche de ayer se celebró la edición 92 de los premios de la Academia “Los Oscar” en donde se premia a los mejores en la industria del arte cinematográfico en toda su amplitud, y por quinto año consecutivo tuve participación en el evento como interprete en vivo, del inglés al español, y debo decir que los resultados arrojados en la gala de anoche me llenan de mucha esperanza. No solo por los ganadores, sino por las nominaciones en sí; las cuales rompieron paradigmas y estereotipos en muchas categorías, marcando de esta manera un gran hito en la historia de esta industria que tanto me apasiona.

Desde discursos cuyo principal enfoque era darles una voz a aquellas voces enmudecidas; otros evocando el poder femenino que cada una de nosotras posee dentro, alentándonos a ser nuestras propias heroínas como lo fue la intervención de la mujer maravilla Gal Gadot; hasta discursos profundos e incluso me atrevo a decir un poco perturbadores como lo fue el caso de Joaquin Phoenix quien se llevó el premio como Mejor actor por su interpretación en “The Joker”.

Anoche pudimos observar a un Joaquin desconcertado, visiblemente conmovido, no pude evitar recordar el episodio número 31 en donde hablamos de la afectación de Natalie Portman por su interpretación en el Cisne Negro, película por la cual obtuvo un Oscar como mejor actriz.

A su vez, recordé lo que se dice sobre la carga emocional tan pesada que recae sobre los hombro s de todos los actores que en algún momento de sus vidas han interpretado a este personaje tan polémico y controversial como lo es “El Guasón”. ¿Te suena esto familiar? Y es que hace algunos episodios atrás justamente hablábamos de los guiones que nos obligamos a interpretar siendo cualquier personaje menos nosotros mismos, sufriendo así grandes consecuencias.

Muchos afirman que el nivel mental al que deben llegar los actores para poder desdoblarse de sí mismos y adentrarse en este personaje es muy fuerte, tanto es así que el actor Heath Ledger quedó sufriendo como secuelas episodios de ansiedad, llevándolo a dormir escasamente dos horas por noche. Para combatir este problema comenzó con medicaciones y fue una sobredosis de dichos analgésicos y calmantes lo que presuntamente lo llevó a la muerte con tan solo 28 años de edad en el año 2008.

Sin embargo, rescatando lo positivo dentro de lo pertubador que de una forma u otra lució Joaquin Phoenix al momento de recibir su estatuilla, podemos decir que todos en algún momento de nuestras vidas hemos sentido ese golpe de realidad en el cual nos damos cuenta de que ha llegado momento de “re crecer” tal como lo mencionó anoche. Él aseguró que interpretar a este personaje le dio una segunda oportunidad no solo en su carrera sino en su vida y su discurso lleno de protestas por la exclusión, las injusticias dejan claro que de una forma u otra estar en la piel de “Guasón” lo hizo evaluar las cosas desde otra perspectiva. “He sido un egoísta, una mala persona” confesó ante la audiencia, pero no es la primera vez que Joaquin “re crece”, ya que desde su niñez tuvo que re inventarse junto a toda su familia quienes pertenecieron a una secta llamada “Los hijos de Dios”, pero de esto si así lo desean, podemos hablar más adelante. Coméntame en nuestra cuenta de Instagram @equipajedeunamujer si te gustaría conocer más sobre esta historia.

A través de estos cinco años he podido evidenciar la transformación magistral detrás de esta gran noche de premiación y es que sin lugar a dudas el mundo de la televisión, del cine, del espectáculo forma parte fundamental de nuestras vidas. Crecemos bajo su influencia, desde niños nos adentramos en los hipnotizantes dibujos animados, nos sumergimos en las historias infantiles que de una forma u otra moldean nuestro marco de pensamiento, nuestras expectativas. Son aquella primera ventana al mundo real, su impacto es tal que por décadas muchas mujeres y por que no, hombres también, nos comimos muchos de sus cuentos ¿Te suena esto familiar? Las historias de las princesas, los finales felices, los príncipes azules, los sapos que se convierten en príncipe al encontrar a la mujer indicada, (de los sapos habláramos más adelante) y por supuesto, no podemos olvidarnos de los villanos, aquellos antagonistas que le hacen la vida imposible a los protagonistas quienes personifican a las víctimas.

Y con esta breve reseña de algunos de los momentos destacados de los premios Oscar en su edición número 92 damos inicio al episodio del día de hoy.

¡Finalmente protagonistas!

¡Llegó el momento de dejar el papel de víctima!

Eran las 3 de la mañana. Llevaba horas despierto. Salió del cuarto bajo el pretexto de buscar un vaso de agua, pero no ¡En la cocina tampoco estaba la solución a sus problemas!

Daba vueltas de un lado a otro, como queriendo escapar de aquel lugar en el cual alguna vez juró ser feliz. Su silencio fue interrumpido:

¿Qué haces? – Preguntó su esposa quien salió en busca de él al no encontrarlo junto a ella en la cama.

No puedo dormir y salí del cuarto para no despertarte. – Susurró él, pero por dentro gritaba ya no te quiero.

 Sabía que no era el momento ni la hora apropiada, pero no sabía cuando volvería a sentir aquella valentía que de pronto lo había invadido.

Me voy de la casa. Me quiero divorciar.

Ella lo miró estupefacta. Si bien es cierto estaban teniendo diferencias, ella estaba convencida de que las cosas podían mejorar.

Si tan solo hacemos esto o aquello. Si vamos juntos a terapia… Ella solo estaba escuchándose a sí misma.

Me voy de la casa. Ya no te quiero.

 No se hicieron esperar los gritos.

Eres un imbécil… ¿Y los niños? ¿Cómo que ya no me quieres? ¿Cómo eres capaz de hacerme esto?

 ¡Perdóname, solo estoy siendo sincero! Te amé mucho y te respeto, pero ya no te amo. Ya no me gustas, no puedo seguir contigo.

 Las llaves de su auto lo observaban desde la mesa como si lo alentaran a partir. Finalmente se colocó unos zapatos, la besó en la frente y se marchó. El llanto de ella se fusionaba con el sonido de sus pasos desolados. Poco a poco el llanto quedó atrás anunciándole un antes y un después de aquella decisión.

Silencio.


Eran las 3 de la mañana. Llevaba horas despierta. Salió del cuarto bajo el pretexto de buscar un vaso de agua, pero no ¡En la cocina tampoco estaba la solución a sus problemas!

 Daba vueltas de un lado a otro, como queriendo escapar de aquel lugar en el cual alguna vez juró ser feliz. Su silencio fue interrumpido:

Mi amor, estoy donde Carlos, nos quedamos echando cuentos, duérmete ahorita llego. Finalmente supo de él.

Sabía que no era el momento ni la hora apropiada, pero no sabía cuando volvería a sentir aquella valentía que de pronto la había invadido.

Dime la verdad ¿A dónde estás? ¿Tú crees que yo soy tonta? Últimamente llegas siempre de madrugada. ¿Con quién estás? ¡Piensa en los niños! ¿Por qué me haces esto? Escribió sin parar mientras las lágrimas corrían por su rostro.

Silencio…

¿Quién era? Preguntó mientras se paraba de la cama.

 Es Ana preguntando que a qué hora llego. Me tengo que ir.

 ¿De nuevo tu esposa jodiendo? ¿Cuándo la vas a dejar?

No empieces, ya hemos hablado de esto. Sabes que estoy con ella por los niños. Me voy.

 Silencio.

Intentó no hacer ruido al llegar. Se duchó y se acostó junto a ella en la cama. Le dio un beso. La abrazó como lo había hecho desde el primer día que se casaron. Quince años de matrimonio, tres hijos.

Ella fingió no escucharlo llegar, limpió sus lágrimas y contuvo los deseos de reclamarle. Su presencia la tranquilizaba. A fin de cuentas, ya estaba ahí; con ella, en el lugar a donde pertenecía: con su familia, con su esposa. Sabía que pasara lo que pasara él siempre regresaría.

Acarició su mano y cerró los ojos.

Silencio.


¿Reconoces a los protagonistas en ambas historias? ¿Quién es el villano? ¿Quiénes son las víctimas? ¿Quién es el malo de la película?

Por años, mejor dicho, por siglos, las mujeres hemos sido victimizadas e incluso catalogadas con el término castrador del sexo débil. Creencia limitante que se quedó instaurada en nuestro cerebro de generación en generación. Por supuesto ustedes saben que aquí vamos a revivir a nuestro no tan querido Aristóteles con su visión Aristotélica sobre la mujer en la que básicamente éramos consideradas un ser inerte si no traíamos vida al mundo. Con el paso del tiempo y gracias a la valentía de muchos y muchas las minorías, los silenciados han comenzado a tener una voz. Pero ¿Realmente la cacería ha terminado? ¿Recuerdan el episodio número 23? Si aún no lo has hecho pues te invito a que lo hagas. ¿Qué tan cierto es que las mujeres hemos dejado a un lado nuestro papel protagónico insignia? ¿Qué tan cierto es que las mujeres hemos dejado de victimizarnos?

Ellos mienten para llevarnos a la cama, nosotras fingimos para retenerlos.

Volviendo a ambas historias ¿Quién es la víctima? ¿Quién es el villano? Por supuesto que el hombre es el villano en ambas historias. En la primera por sincero y en la segunda por mentiroso. ¿Cierto? ¿Cómo es posible que luego de jurarse estar juntos hasta la muerte un buen día se para y dice ya no te quiero más? ¿Cómo debió actuar? ¿Qué debió decir para no ser el malo? ¿Estamos realmente listas y listos para ser sinceros? ¿En realidad queremos escuchar la verdad o la mentira nos sirve de aliciente? ¿Recuerdan el episodio número 30?

Vociferamos que anhelamos un mundo transparente, hasta que nos toca ser golpeados con la dura verdad.

Hace unos días atrás cuando preparaba este episodio realicé una encuesta en nuestra cuenta de Instagram y le pregunté si estaban listas para escuchar a los hombres, sorprendentemente un alto número de mujeres dijo que no. Me tomó de sorpresa porque por años hemos intentado librar una relación conflictiva con los hombres y me pareció que escucharlos podría ser un primero paso, pero al parecer estaba equivocada.

Si re escribiéramos el guion nuestros personajes podrían tener papeles protagónicos más poderosos y acorde con lo que deseamos, ¡No, Marimar no me representa! ¡No, la bella durmiente tampoco!

Entonces pregunté: ¿Qué les impide querer escuchar a los hombres?  Muchas respondieron que los hombres dicen muchas mentiras; otras que ya los hemos escuchado demasiado; otras que solo saben decir tonterías. Y en realidad todas las respuestas son válidas, pero todas me preocuparon.

¿Por qué? Porque sí, es cierto, muchos hombres mienten a sus anchas, al igual que nosotras las mujeres. Ellos mienten para llevarnos a la cama, nosotras fingimos para retenerlos. ¿Les suena esto familiar? Es como un círculo vicioso, tóxico e insano del que al parecer nadie quiere salir, porque a pesar de no ser bueno, es cómodo, es un lugar seguro porque ya lo conocemos. Y no, no me digan que no… porque si estuviésemos dispuestas a salir de él, el protagonista de la primera historia no nos parecería un imbécil sino mas bien un hombre sensato. Que nos digan que no nos quieren duele, será un dolor que llevará un tiempo sanar, pero ¿Acaso duele más que vivir un engaño? ¿Acaso es mejor hombre ante los ojos de la sociedad el protagonista de la segunda historia? Sin miedo a equivocarme, me atrevo a decir que sí.

Porque las mujeres nos podemos identificar con una mujer maravilla que salvó el planeta interpretada por Gal Gadot estando embarazada.

Los hombres nos mienten y como dice la canción de Gloria Trevi: con los ojos cerrados yo confío en él. Preferimos hacernos de la vista gorda, preferimos mirar hacia un lado porque enfrentar la verdad parece ser más dolorosa. “Con el tiempo él va a cambiar” “Estamos yendo a terapia”. Nos resulta inverosímil que se pueda establecer una relación casual desde la sinceridad… ¡mira solo busco sexo, no deseo una relación formal! ¿Estamos dispuestas las mujeres a aceptar algo así? La respuesta por años ha sido no. ¿El resultado? Los hombres fingen amor e interés hasta lograr su objetivo. Nos enamoran, nos endulzan el oído, nos prometen amor eterno simple y sencillamente para tener sexo ¿les suena esto familiar? ¿No sería mucho más sencillo dejar a un lado el papel de víctimas y admitir que nosotras también buscamos algo más que amor? ¿Qué no todas iniciamos una conversación con el sexo opuesto con el velo puesto imaginándonos caminando hacia el altar?

Si re escribiéramos el guion nuestros personajes podrían tener papeles protagónicos más poderosos y acorde con lo que deseamos, ¡No, Marimar no me representa! ¡No, la bella durmiente tampoco! Por eso, este nuevo giro que están teniendo las producciones cinematográficas ha sido tan importantes, porque la representación importa. Porque están naciendo nuevos rol models; nuevas figuras con las que las niñas puedan identificarse, las futuras mujeres de este mundo. Porque las mujeres nos podemos identificar con una mujer maravilla que salvó el planeta interpretada por Gal Gadot estando embarazada.

 

¡Basta de culpar a los hombres, basta de culpar a Aristóteles! Las limitaciones están en nuestra mente. ¡No todos los hombres son malos! Muchos hacen lo mismo que hacemos nosotras, seguir los estereotipos o las estructuras ya existentes. ¡Muchos hacen lo mismo que nosotras! Aprendieron de los ejemplos. “A las mujeres les gustan que las traten mal” ¿Les suena esto familiar? ¡Si! Porque eso piensan mucho de nosotras, porque así nos hemos comportado. Aferradas a relaciones tóxicas.

Es momento de ser finalmente las protagonistas de nuestra historia, utilizar desde nuestro lugar, desde nuestro momento, las herramientas que tenemos para edificar un mundo en donde la equidad sea una realidad para todos. Sin víctimas no hay villanos. ¡y si, por supuesto que hay personas viviendo realidades muy distintas a las nuestras! Y por eso repito, cada uno tiene su papel protagónico en esta historia, a cada una de nosotras y a cada uno de los hombres le corresponde seguir su guion para limar las asperezas. Es momento de hacernos responsables de nuestro exceso de equipaje, quitarnos la máscara de víctimas y admitir que una relación es de dos. Si no eres feliz no es culpa de el otro, es tu responsabilidad decidir irte o quedarte en un lugar donde según tú no te dan lo que mereces. Es tu responsabilidad si deseas seguir escribiendo guiones que los demás no desean interpretar. Me comentaba una de ustedes hace unos días ¿Y qué pasa si el hombre por más escuchado que es no cambia, ni las cosas mejoran? ¿Qué cree usted que pasa mi querida doña? ¿Qué hace usted cuando no quiere ir a un lugar? Da mil excusas, da vueltas y no va. Mientras sigamos comiéndonos las mentiras para ocupar un lugar en la vida de alguien, seguirán diciéndonos mentiras. Es así de sencillo.

Nuestro protagonismo está en nuestras manos, ya grandes mujeres iconos están haciendo sus aportes de representación como Natalie Portman, quien en los premios Oscar lució un vestido con los nombres bordados de las directoras no nominadas por la academia, ya que en un total de 92 ediciones solo en 5 han sido nominadas mujeres al galardón de Mejor dirección. Es un pequeño inicio, pero muy importante porque debemos recordar que para que exista un opresor debe existir una víctima.

¿Estamos listas las mujeres para ser finalmente protagonistas de nuestra propia historia?  

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.

Un comentario sobre “Finalmente protagonistas

Los comentarios están cerrados.