Acción

Equipaje de una mujer - Lunes de seriedad by Stef Nieto

¿Estás segura que deseas gritar acción? ¿Estás segura de que este guion que escribiste a inicio de año es para que tú lo interpretes?

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido paralizados, estancados, frustrados, con  escenas inconclusas de nuestra historia. Todos en ocasiones hemos sentido que no estamos haciendo o siendo lo suficiente, sobre todo en esta era en donde todo el mundo pareciera estar alcanzando tanto (o por lo menos es lo que proyectan o aparentan).

Tantas personas alcanzando la vida deseada: la silueta perfecta, una vida amorosa de revista, la famosa independencia económica (Gana dinero desde tu casa y con tu celular sin hacer mucho), personas viajando por el mundo viviendo de su fama e influencia, otros comiendo tan saludable que sentir culpa al compararnos con ellos es casi inevitable y así, un sin número de logros diarios que nos hacen sentir ¿Qué estoy haciendo yo con mi vida? Y todo lo antes mencionado, sin nosotros percatarnos, es con lo que alimentamos a nuestro cerebro inconscientemente al navegar por las redes sociales.

Algo tan sencillo, aparentemente, como sentarnos a ver las redes sociales un viernes por la noche en la tranquilidad de nuestro hogar puede desencadenar una cantidad inevitable de cuestionamientos, un dialogo interior imperceptible en ocasiones. ¡Todos teniendo una vida social activa! ¿y yo? Aquí acostada en mi cama viendo memes. ¡Todos viajando a lugares envidiables en el fin de semana! ¿y yo? A duras penas logro cubrir mis gastos mensuales. ¿Te suena esto familiar? Y es que pareciera que fuese casi imposible no compararnos, pero ¿Por qué? ¿En algún momento nos detenemos a cuestionar a esa voz en off que nos habla en nuestro cerebro? ¿Es acaso esto que estoy sintiendo válido? ¿Proviene de mí o del exterior? Será que simple y sencillamente me cuestiono porque creo que haciendo lo que los demás hacen alcanzaré la famosa “felicidad”. ¿Recuerdan el episodio Felices para siempre? Si aún no lo has escuchado, pues te invito a que lo hagas, y es que hemos permitido que la felicidad se estandarice y lo hemos mencionado ya en episodios pasados. El ciclo de la vida de los seres humanos fue establecido hace décadas atrás: Estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y morir. Hace muy poco, muchos y muchas valientes comenzaron a romper estas estructuras sociales, dándole una vuelta a toda la idea de felicidad y plenitud. ¿Recuerdan a Aristóteles y toda su ideología? Pero bueno, prometí dejar a Aristoteles a un lado por un tiempo. Lo cierto es que la realidad de muchas mujeres hoy en día es que han decidido posponer tener hijos o incluso no tener, en su lugar han elegido salir a recorrer el mundo. Muchas han dejado a un lado el miedo de que las deje el tren, se han dado cuenta que no solo son el tren sino quien lo conduce y en lugar de esperar a un principe azul a que las rescate y les solucione su vida económica, se han volcado a alcanzar carreras profesionales exitosas. Y todo esto está bien, siempre y cuando quien lo vive esté de acuerdo o por decirlo de una manera “satisfecho” porque ¡si! La felicidad es subjetiva, no cuadrada. Es decir, lo que para algunos puede ser una vida feliz, para otros puede ser una vida miserable y aburrida.

¿Y a qué viene todo esto? En el episodio pasado “Luces, cámara y…” conversamos de los comienzos, de aquel entusiasmo que nos invade al iniciar un nuevo año, si aún no has escuchado el episodio número 28 pues te invito a que lo hagas. Muchas de ustedes seguramente se sentaron a escribir sus propósitos, el guion de sus vidas para este año ¿cierto? Y cerramos el episodio pasado con una interrogante; ya tenemos las luces, las cámaras listas, pero ¿Quién está a cargo de gritar acción para que el rodaje de tu historia inicie?

Antes de que contestes, te tengo otra pregunta ¿Estás segura que deseas gritar acción? ¿Estás segura de que este guion que escribiste a inicio de año es para que tú lo interpretes? Porque recuerda que tú eres la protagonista de tu historia, no solo la escritora y la directora. ¡Esta historia debería estar escrita por ti y sobre todo PENSADA para ti! Porque te puede pasar como en las películas ¿Cómo así? Pues los personajes no pueden ser interpretados por todos los artistas. Hay actuaciones fatales, hay personajes mal logrados, no creíbles y lo sentimos a través de la pantalla.

En la industria del entretenimiento se realiza un proceso llamado Casting para la elección de un elenco.  En él no solo se evalúa el nivel de actuación sino muchos otros aspectos, y pues a pesar de la gran fama y profesionalismo de muchos actores no son elegidos para interpretar algunos personajes. Simplemente no hay click, la magia de Stanivlaski no aparece (de Stanivlaski y de entrar en personaje hablaremos más adelante). Dicho esto repito, ¿Estás segura que este guion está escrito para ti? ¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar para interpretar este personaje que te has propuesto ser?

Para los actores la palabra acción empieza mucho antes de que inicie el rodaje. Meses de preparación usando técnicas como la de Stanivlaski o la famosa técnica “El método” para lograr entrar en personaje. Muchas veces aislándose, perdiendo peso o incluso haciendo cambios físicos drásticos. Se sumergen en la mente del personaje, lo absorben, sienten como ellos, piensan como ellos, caminan como ellos, llegando algunos al peligroso punto de perderse a sí mismos. Historias como la de Natalie Portman cuando interpretó el Cisne negro en el año 2010 es un ejemplo, pero de esto hablaremos más adelante también.

Muchas veces escribimos un guion, tenemos todo listo para gritar acción, pero no sucede. ¿La consecuencia? Nos frustramos, sentimos que hemos dejado ese objetivo sin tachar y nos molesta, nos incomoda. Pero te has detenido a pensar ¿Qué te impide gritar accción? ¿Qué es aquello que te ancla y no te deja avanzar?

En el caso de James Bond, volviendo a la historia en la que todo estaba listo para filmar “The million dollar shot” y en la que los extras simple y sencillamente no desearon moverse, el obstáculo que pausó la acción era externo. Todo estaba listo, incluyendo al director, sin embargo la acción no sucedió. Pero a pesar de ser externo era controlable, porque hay obstáculos externos que NO PODEMOS CONTROLAR ni modificar, por lo cual la acción es una realidad intangible.

¿Tienes tu agendiario “Todo pasa” a mano? Nuevamente te repito ¿Qué te impide accionar?

En mi caso, la falta de presión me impide accionar, pareciera como que a la guionista que hay en mi le encantan las películas de persecución y adrenalina. Necesito estar corriendo contra el reloj, sentir esa sensación de “lo logro esta vez o no”, y lucho para hacer las cosas con tiempo, con calma y por más organizada que sea siempre hay algo que dejo para último minuto como para no perder la costumbre. Me he encontrado haciéndome coaching a mimi…Mi misma, ¿Qué te impide accionar? Y la respuesta es que muchas veces los objetivos que me trazo no son míos, son de mi falso yo alimentado por mi entorno, por lo que veo, por lo que consume mi cerebro.

Muchas veces no accionamos porque confundimos un deseo (capricho) con una meta (objetivo) y ¿Cómo sabemos diferenciar un deseo de una meta?

Es sencillo, pregúntate:

  • ¿Para qué quieres alcanzarlo? _______________________ ¿Tienes la respuesta?
  • Sobre esa respuesta te pregunto ¿Por qué es tan importante? _______________
  • Sobre esta última respuesta, te pregunto ¿Qué sientes al imaginar que lo has logrado?

Por lo general, los deseos no tienen respuestas concretas, no sabemos en realidad el trasfondo de ese capricho,  no tienen un verdadero impacto en nuestras vidas. Entonces quedan abandonados en líneas escritas en cuadernos que con el paso del tiempo serán olvidados en un cajón. No es lo mismo decir quiero bajar 30 libras para verme mejor, que necesito comer saludable y perder peso porque mi salud está en riesgo. La diferencia del impacto del resultado de ambos es determinante al momento de saber si es un deseo o una meta con un verdadero “Reason Why”.

Y esta semana que pasó he estado filmando un show de televisión internacional fuera de mi ciudad, lejos de mi casa, de mi hija y como muchas de ustedes saben hace mucho tiempo dejé de disfrutar producir este tipo de contenido, pero ¿Qué me mueve a seguir haciéndolo? La respuesta parece muy sencilla y banal. Me mueve el dinero. Pero, ¿Qué hay detrás del dinero? Puedo compartir tiempo de calidad con mi hija sin preocuparme de las cuentas por un tiempo, puedo avanzar en algunos proyectos, etc. El beneficio directo es el dinero, pero el verdadero motor es lo que puedo alcanzar con él. ¿Te suena esto familiar? Encontrar el “Reason why”, lo que te mueve, lo que te motiva a hacer algo es clave para accionar, si no lo encuentras jamás dejará de ser solo un propósito escrito en un cuaderno.

Y hace unos días camino a la locación donde filmaríamos venía de copiloto y como siempre pensando, escribiendo en mi cabeza, analizando y me pregunté ¿Qué es lo que tanto te desagrada de este trabajo? ¿Qué es lo que tanto te molesta? Me debatía y me daba respuestas buscando consuelo en mí misma: Es buen dinero, conoces lugares increíbles, te pagan absolutamente todo y en realidad no haces casi nada porque ya mi trabajo de producir y organizar está hecho al momento de filmar. ¿Por qué me incomoda tanto hacerlo aún conociendo el gran motor detrás de?  ¡BINGO! Una luz se encendió en mi cerebro. Pero de eso hablaremos más adelante. Me dio un poco de ansiedad conocer la respuesta, continuamos nuestro camino y como si me hubiese caído un mensaje del cielo nos encontramos un gran arcoiris. Por unos minutos sentimos la gran emoción de encontrar el lugar perfecto para tomar una foto y recordé a Iris, no sé si la conocen. Iris era hija de Taumante y Electra, era considerada la Diosa del arcoíris. En la etimología Griega, el arcoíris representaba un pacto entre los Dioses y el hombre, se creía que la Diosa con sus alas coloridas dibujaba en el cielo un arco anunciando que los Dioses ya no estaban enojados con la humanidad y es por esto que simboliza el final de las tormentas. Iris fue elegida como la encargada de hacer llegar los mensajes de los Dioses a los seres humanos y era venerada por los Griegos porque creían que ayudaba a los humanos a cumplir sus deseos, y ahí estaba yo ante esa imagen que me recordaba que todo pasa, que las tormentas tienen sus finales, cerré los ojos y le conté a Iris mis deseos, porque de mis objetivos me encargaré yo. ¿y tú, estás listas?

Con amor,

Stef Nieto

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.

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