¿Qué tiene ella que no tenga yo?

De dónde provienen las medidas perfectas de la mujer

 

¿Qué tiene ella que no tenga yo?

¡Es más gorda que yo!

¡Yo soy más bonita!

¡Está llena de celulitis!

¡No entiendo qué le vio a ella!

¡¿En serio me dejó por esa tipa?!

¡Yo he sido la novia más bonita que ese man ha tenido!

¿Les suena esto familiar? La semana pasada cerramos el episodio número 25 titulado “¿Qué estamos haciendo mal las mujeres”, reformulando la frase que por años hemos repetido y me incluyo “No existe peor enemigo de una mujer que otra mujer” y después de habernos sumergido un poco más en la historia de la mujer, de su capacidad orgásmica y de las doctrinas que nos moldearon por años, incluyendo a Aristóteles y a Platón, concluí que la peor enemiga de una mujer es ella misma y las creencias limitantes que lleva instauradas en su mente. Si bien es cierto entre las mujeres existe una competencia silenciosa que no se ve muy a menudo entre hombres es injusto afirmar sin siquiera indagar el por qué, ¡no y no! Me rehuso a afirmar que esa es nuestra naturaleza o a continuar perpetrando la creencia de que “así somos las mujeres y que nadie nos entiende”.

Para este episodio realicé una encuesta tanto a hombres como a mujeres en nuestra cuenta de Instagram @equipajedeunamujer. Les pregunté qué creían que tenían algunas mujeres que enloquecen a los hombres que no tienen las otras. Antes de profundizar en las impresionantes respuestas, tan lejanas entre sí, evaluemos un poco el panorama.

Les decía que me rehuso a conformarme con esa aseveración superficial sobre la naturaleza de que la mujer es envidiosa, competitiva y de poca sororidad porque repasando la historia lo único que hemos podido evidenciar es que la mujer siempre ha necesitado luchar por un lugar, por ser reconocida, lo que para el hombre ha sido siempre muy natural. Los hombres definitivamente han tenido que librar muchas luchas, de distintas índoles por eso muchas de sus creencias limitantes también, pero en esta ocasión seguimos mirando a profundidad la historia de la mujer.

A través de los tiempos el concepto de la belleza, sobre todo la de la mujer, ha mutado a conveniencia de muchos, de la moda, de la publicidad, de Hollywood, entre otros y los espectadores nos hemos comido el cuento, corriendo como parte del rebaño detrás de las tendencias porque absolutamente nadie quiere ser el patito feo, es parte de nuestra naturaleza de una forma u otra (desde niños) querer pertenecer y a veces para lograrlo debemos “encajar” aunque esto vaya en contra de lo que en realidad sintamos o deseamos.

Como seres humanos nos ha tomado mucho entender esto y afortunadamente estamos siendo testigos de la evolución o revolución que se está dando en estos últimos tiempos en dónde cada vez más personas salen del closet, todos de una forma u otra hemos tenido una parte de nosotros en un closet. Todos de una forma u otra hemos necesitado ocultar o mantener en privado “algo” para poder ser aceptados y encajar. La mujer que no deseaba ser madre hace unos años atrás era duramente señalada (aún es cuestionada pero mucho menos que antes) y muchas simplemente seguían las doctrinas que dictaba la sociedad para poder ser catalogadas como una “buena mujer”. Casarse, tener hijos y Fin. Todas esas mujeres que en pleno siglo 21 tienen otro tipo de anhelos han salido del closet a gritarlo firmemente sin ningún tipo de remordimiento porque cada vez más entendemos que el concepto de felicidad no es uno, es ajustable a cada quien. La felicidad es subjetiva.

Y retomando el tema de la evolución del concepto de la belleza hemos pasado de ser admiradas por nuestras grandes curvas, por nuestros cuerpos voluptuosos considerados obras de arte como lo evidencia Rubens, en el renacimiento los modelos de mujer ideal también quedaron plasmados en obras como “La Venus de Boticcelli, sin embargo, ya para el siglo XIX en la época Victoriana observamos el corsé como pieza principal en la vestimenta de las mujeres para lograr una silueta con una cintura muy estrecha y pronunciada, hasta llegar a querer pesar 100 libras y tener cuerpos con medidas de 90, 60, 90.

La Venus de Boticcelli

¿Qué mujer de esta época no recuerda los certámenes de belleza en los que las medidas del cuerpo de la mujer eran parte del guion? Quizá algunos no sepan, pero parte de mi carrera profesional en los últimos años ha incluido la interpretación en vivo del inglés al español de varios certámenes de belleza e incluso los premios Oscar. Y recuerdo que la primera vez que realicé Miss Mundo hace 5 años atrás tenía muchísimo tiempo de no ver ningún tipo de estos programas. El concepto que yo tenía era de aquellas épocas en que veíamos los concursos en familia y con esa influencia fue preparada a interpretar por primera vez. En países latinos y en ciertas culturas de Asia ser Miss o ganarse una corona en un concurso de belleza es un logro con el que muchas niñas crecen deseando alcanzar, deseo que es rápidamente extinguido al darte cuenta que tu físico no posee las cualidades para que merezcas dicho reconocimiento. Yo crecí viendo Miss Universo con mi abuelita, era casi que religioso cada año, cada quien tenía su favorita y siempre existían los países que se destacaban por sus bellas representantes y si en aquellas épocas me hubiese tocado interpretar la presentación de las concursantes hubiese sonado algo como y ella es Miss Doña, le encanta ver mujeres asesinas y sus medidas son 90, 60, 90 (Inserte la voz de Stef Nieto en Miss Universo) y al escuchar esas medidas el camarógrafo hubiese hecho de inmediato un giro al público aplaudiendo, emocionado ante la perfección de su representante, pero para mi sorpresa cuando recibo el guion que me tocaba interpretar lo primero que veo es belleza con propósito, en ningún momento se mencionaban las medidas de las concursantes y el programa giraba en torno a todas las obras y acciones de las chicas en sus comunidades y países, por supuesto sin dejar a un lado “Su belleza física”. Ese día supe que una era había terminado y se marcaba un nuevo hito. La televisión y los medios de comunicación juegan un papel poderoso en la construcción de estándares de belleza en niñas, adolescentes y mujeres ya adultas y que estos concursos estén dando giros tan controversiales marca un antes y un después en nuestra historia.

Pero ¿De dónde provienen estas medidas? ¿En realidad para un hombre la mujer perfecta mide 90, 60, 90? ¿Recuerdan el episodio de “Nos cominos el cuento”? Muchos señalan que las proporciones de los cuerpos perfectos fueron gracias al hombre Vitruvio de Leonardo Da Vinci, famoso dibujo que posee sus propias notas sobre la anatomía del hombre que realizó aproximadamente en el año 1490. Poco o prácticamente nada encontré que me argumentara de dónde salieron estas medidas de 90,60, 90.

Muchos creen que las proporciones del cuerpo perfecto de una mujer provienen de la inspiración de la Venus de Milo o también conocida como La Afrodita de Milo, la cual es una estatua muy conocida y representativa del período helenístico de la escultura griega. Se cree que fue creada entre los años 130 y 100 antes de Cristo y que representa a Afrodita denominada Venus en la mitología romana como la Diosa del amor y de la belleza, y menciono a la Venus de Milo porque en el año 1913 Elsie Rebecca Scheel fue considerada como la mujer perfecta.

La mañana del 2 de febrero de 1913 el rostro de Elsie Rebecca Scheel se apoderó de la portada de muchos periódicos de Estados Unidos. Oriunda de la ciudad de Nueva York, Elsie fue seleccionada entre 400 mujeres en un certamen organizado por la Universidad de Cornell como la mujer perfecta. Pesaba 77 kilos, es decir 170 o 171 libras, sus medidas eran 88-77-101 y el periódico The Star muestra en el artículo un dibujo comparativo del cuerpo de Elsie Scheel con el de la escultura de la Venus de Milo, en el cual se resalta la gran similitud con la escultura. Es decir, en 1913 yo tenía el cuerpo perfecto.

Y les cuento todo esto porque me pareció impresionante leer las respuestas de muchas mujeres con respecto a lo que creen que enloquece a los hombres. La gran mayoría de las respuestas giraban entorno al físico: “A un hombre lo enloquece una mujer con grandes nalgas”, “Que sea buena en la cama” “Que no sea de las mujeres que no se mueven a la hora del sexo” “Que tenga buen cuerpo” “Que no ande desaliñada” “Que cuide su figura”, hubo un pequeño porcentaje que respondió “Que sea segura” “La confianza” “Que sea inteligente” y es que así hemos sido programadas. ¡Que tire la primera piedra la que está libre de culpa y jamás ha cuestionado alguna pareja que para nuestros estándares de belleza nos parece “dispareja”! Nos escandaliza ver a un hombre guapo de cierto perfil con una mujer que en la actualidad no es “muy bonita” que digamos. Me incluyo, me he encontrado en esta tóxica practica porque por años también creí que mi mayor atributo o desventaja era mi cuerpo. Que con un cuerpo con ciertas medidas no era atractiva para los hombres o que mi peso es una de las razones por las cuales en algún momento determinado estuve soltera.

Lo asombroso fue cuando le pregunté a veinte diferentes hombres, los cuestioné, indagué profundamente. Sus respuestas fueron “Una mujer segura de sí misma y que sepa lo que quiere, eso me encanta” “La confianza” “Que sea atenta, inteligente, que tenga metas claras, que sea independiente” e incluso cuestioné estas respuestas tan de Hollywood y de cuentos de Disney porque suena a que se enamoran del famoso interior, a lo que muchos argumentaron “Si, una mujer con un buen trasero puede deslumbrar a un hombre a primera vista, pero si luego conoces a esa mujer y no es interesante, no tiene metas, es aburrida al final eso no va a durar”. Es decir, es para comer aquí y no para llevar. Uno me respondió con su toque de poeta “Para saber que me enloquecería solo debes verte al espejo” y miré al espejo y mis creencias sobre la belleza son limitantes que veo a una mujer con diagnostico de sobrepeso, veo las 175 libras notorias, veo celulitis, veo brazos gordos, veo una barriga flácida y todo lo que veo me hace creer de inmediato que ese hombre se equivoca. ¿Cuántas mujeres allá afuera escuchándome poseen este mismo marco de pensamiento? Porque por años nuestra autoestima, por muchas razones retorcidas, fue basada en nuestro físico y en que si no eras de cierta forma no eras considerada bonita. En lugar de ver todos los atributos tangibles e intangibles que poseo como mujer, vi lo que mi primitivo cerebro tenía a primera vista: mi cuerpo.

Por suerte todas estas creencias están siendo derrumbadas, es un trabajo arduo y constante que requiere de mucha conciencia, reprogramarnos y reprogramar a las nuevas generaciones de que la belleza es subjetiva y de que ¡No! Los hombres no solo nos quieren llevar a la cama. ¡No! No todos los hombres son iguales, los hombres que tú eliges son iguales porque repites patrones de conducta. Los hombres no sólo se fijan en el físico cuando de relaciones se refiere. Uno inclusive me dijo si, a la mujer más bonita y con mejor cuerpo de seguro le llegarán más hombres no porque deseen tener algo serio con ella sino porque es la que mayor provocación sexual les da, pero eso no quiere decir que sería la mujer con la que quisieran estar. Si aquella mujer es bonita pero no tiene cerebro ¿De qué va a hablar con sus amistades si llegasen a casar? Creo que por muchísimos años hemos subestimado la postura del hombre y sus necesidades, seguimos viendo al hombre como un cavernícola primitivo que no ve más allá de los ojos y no es así. La famosa frase “los hombres piensan con la de abajo”, si, cuando de sexo se trata, al igual que nosotras las mujeres, lo único es que nosotras recién estamos saliendo de ese closet, pero de eso hablaremos más adelante.

Entonces ¿Qué tiene ella que no tenga yo?

Ella tiene confianza en si misma.

Ella cree en ella.

Ella conoce su potencial.

Ella celebra su intelecto.

Ella es divertida, sabe lo que desea y va por ello.

Ella es atrevida, unas libras de más no la reprimen.

Ella sabe que es más que unas curvas o una hermosa silueta.

Y si, yo sé que muchas se están preguntando, pero si los hombres buscan todo esto ¿Por qué hay tantas mujeres con este perfil de femme fatale, independientes, exitosas e inteligentes, solteras? Bueno, de eso hablaremos más adelante, porque eso también lo respondieron.

Con amor, 

Stef Nieto 

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.

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