¿Qué estamos haciendo mal? Del sexo y el amor.

Por qué las mujeres no alcanzan el orgasmo femenino

Dicen que no existe peor enemigo de una mujer que otra mujer, muchas y me incluyo, repetimos esta frase y cuestionamos duramente el porqué de esta afirmación. Me he encontrado a mi misma afirmando que las mujeres deberíamos aprender de los hombres en cuanto a la lealtad, la amistad y el apoyo que poseen entre ellos mismos. Sin embargo, cada lunes de seriedad en el que me ha tocado estudiar y analizar más nuestra historia y evolución a través de los tiempos me doy cuenta de más razones por las que las mujeres hemos crecido con esa constante y absurda competencia silenciosa entre nosotras y los hombres no. Cada investigación me ha llevado a cuestionar mis marcos de pensamiento y a preguntarme ¿De dónde proviene todo este sentir de inferioridad alrededor de la mujer? ¿Qué tienen algunas mujeres que al parecer han encontrado la clave de la felicidad? ¿Qué pasa con la mujer? ¿Qué estamos haciendo mal?

Para el episodio del día de hoy decidí consultar con una experta en sexualidad. Por más que leí varios artículos necesitaba sentarme con alguien y dispararle todas mis preguntas como si fuese un volcán en plena erupción o un cuerpo en pleno clímax. Lo que empezó como una conversación casual terminó en horas de preguntas, respuestas y teorías, entre anécdotas y cuentos. Laudy Sarli es love and sex coach, ella a través de su cuenta @laudysarlilove promueve el placer femenino y con sus sesiones personalizadas promete potenciar la capacidad orgásmica de las mujeres.  Mi primera pregunta a Laudy fue ¿Cuál es el porcentaje de mujeres que aseguran jamás haber tenido un orgasmo? La respuesta me dejó pasmada, pero ¿Por qué? ¿Qué estamos haciendo mal?

Laudy Sarli, Sex and Love Coach.

Antes de profundizar en lo que fue la entrevista con Laudy sentí que era necesario seguir conociendo a profundidad más de nuestra historia ¿Conoces la visión aristotélica de la mujer?

A través de los tiempos, el hombre y la mujer han evidenciado grandes cambios; desde los modelos socio económicos, la política, la moda y por supuesto el rol de la mujer ante la sociedad, dejando muy en claro que lo único constante a través del tiempo: es el cambio. Gracias a estos cambios el mundo ha evolucionado, derrumbando doctrinas y paradigmas que años atrás el hombre jamás hubiese imaginado. Mujeres ocupando cargos políticos importantes, mujeres liderando empresas, mujeres siendo la fuente de ingreso principal de hogares o incluso algo sencillo, que para nosotros es común y “normal”, como mujeres decidiendo que la maternidad no es para ellas. Me pregunto ¿Qué pensaría Aristóteles de todo esto si estuviese vivo?

En el episodio de la cacería ha terminado hablamos sobre Anna Goldin y su impactante historia. Como ya lo hemos mencionado, uno de los principales motivos por los cuales los grandes poderíos decidieron cazar a estas mujeres consideradas brujas fue por el libre albedrío que poseían sobre su sexualidad, entre otras cosas. Eran mujeres que conocían la anatomía femenina y educaban a otras sobre el ciclo reproductivo, esto no era conveniente en una época en donde el capitalismo veía a la mujer como una herramienta para incrementar la población y por consecuencia el consumismo. En aquellas épocas el sexo para la mujer era relacionado con engendrar y no necesariamente como un acto de placer mutuo, pero ¿De dónde provenían estas doctrinas o pensamientos sobre la figura de la mujer? Se dice que muchos pensadores occidentales se basaron en la visión aristotélica de la mujer hasta finales de la edad media, época en la que se quemaron cientos de miles de mujeres en la hoguera.

Pero ¿Qué tiene que ver el padre de la filosofía en todo esto?

Hace una semana atrás hablamos de todos los cuentos que nos hemos comido y de como las historias han sido contadas según les convenía a muchos, adaptadas a las regiones o a las creencias. En el occidente hemos conocido por décadas a Aristóteles como el padre de la filosofía occidental junto a Platón, del cual fue discípulo. Sin embargo, poco o diría yo nada, se habla de los pensamientos y contribuciones que hiciera Aristóteles al mundo occidental sobre el lugar que ocupaba la mujer. Aristóteles consideraba que la mujer estaba sometida al hombre, pero se encontraba por encima de los esclavos. Según Wikipedia, en el capítulo 12 de su Política, escribe: «El esclavo está absolutamente privado de voluntad; la mujer la tiene, pero subordinada; el niño sólo la tiene incompleta». En el análisis de Aristóteles de la procreación el describe a un elemento masculino activo que da vida a un elemento femenino inerte y pasivo y lo cito “El macho es por naturaleza superior y la hembra inferior; uno gobierna y la otra es gobernada; este principio de necesidad se extiende a toda la humanidad.” En pocas palabras Aristóteles aseguraba que gracias al hombre la mujer podía procrear, dándole así un propósito a su vida. Un cuerpo inerte y pasivo que si no era utilizado para procrear no era útil ante los ojos de la sociedad. ¿Recuerdan a la esposa estéril del Rey en la historia de Sol, Luna y Thalia?

Aristóteles y Platón afirmaban que las mujeres eran inferiores por naturaleza. La explicación a esta aseveración dicha por Aristóteles, era que las mujeres eran incapaces de producir semen, fluido humano que posee la capacidad de crear a otro ser humano, la cual sólo lo poseen los hombres. Pero bueno, sobre la visión Aristotélica de la mujer y la Filosofía griega sobre la inferioridad de la mujer hablaremos a profundidad más adelante.

Leyendo las teorías de estos hombres considerados padres de la filosofía occidental me resulta vergonzosa la pregunta que le hice a Laudy al iniciar nuestra entrevista. La verdadera pregunta no debería ser sobre el porcentaje de mujeres que no alcanzan el orgasmo, la verdadera pregunta debería ser ¿Qué podemos hacer para reducir ese porcentaje? ¿Qué seguimos haciendo mal como sociedad? Ciertamente Laudy está contribuyendo a que esta brecha cada vez sea menor.

Partiendo de esta premisa en que la mujer era vista como un ser inerte pasivo que para tener vida debía ser fecundado, por supuesto que podemos entender cómo se pincela el sexo en la mujer con un propósito exclusivo de procreación y no de placer, de ahí nace mi vergüenza al cuestionar el número de mujeres que no llegan al clímax. De hecho, conociendo nuestra historia y evolución, es sorprendente que muchas mujeres lo alcancen y más sorprendente aún que mujeres como Laudy estén dispuestas a ayudar a otras a romper con esas creencias limitantes, cuando hace sólo 200 años atrás fuimos quemadas en la hoguera por las mismas razones… y ¡si! dije creencias, porque el orgasmo empieza en la mente.

Laudy asegura que según su experiencia atendiendo a diversas mujeres la creencia limitante más común sobre el sexo es que es malo, desde que crecemos nos dicen que los hombres solo quieren sexo. “El hombre se quiere aprovechar de nosotras” “Todos los hombres son iguales” y por supuesto simultaneo a esto se nos pintó un mundo de fantasía con mil y un millón de cuentos (que nos comimos) de princesas en el que la postura de la mujer era muy similar a la planteada por Aristóteles, un ser inerte y pasivo esperando ser amada para siempre y cuyo propósito final era ser fecundada. “La princesa esperando a su príncipe azul”. ¿Recuerdan que hablamos sobre las creencias limitantes? “Las mujeres sólo buscan amor y los hombres sólo buscan sexo” Dos creencias limitantes que nos han perseguido por décadas, que nos han condicionado y que han sido repetidas sin ser objetadas por generaciones. Pero ¿Qué tan cierto es esto?

Y de seguro se están preguntando ¿Cuál es el porcentaje de mujeres que no llegan al orgasmo? Estudios indican que un sorprendente 40% de las mujeres aseguran nunca haber llegado a un orgasmo. Pero ¿Por qué? Como si fuese poco, Aristóteles también metió su cuchara en este tema. Él afirmaba que sólo las mujeres de piel clara, y no las de piel oscura, tenían flujo sexual y llegaban al orgasmo. Imagínense esto, no solamente las mujeres blancas tenían privilegios sobre las negras en múltiples situaciones sino también en cuánto al placer femenino. Esto nos demuestra la gran desinformación con la que hemos crecido a lo largo del tiempo con respecto a nuestro propio cuerpo y nuestra capacidad orgásmica, la misma Laudy asegura que cuando inició a estudiar sobre el tema juraba que lo sabía todo y para su sorpresa no era así.

Una vez más lo repito, ven lo importante que es conocer nuestra historia para entender el porqué de muchas cosas y de nuestro comportamiento. La pregunta que retumba en nuestra cabeza cada vez tiene respuestas más claras. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué pasa que hay tantas mujeres solteras?

¿Alguna vez se han puesto a pensar que quizá no estamos haciendo nada malo? Simplemente hemos roto modelos de pensamientos y actitudes y el proceso de adaptación nos está costando. Precio vs valor ¿Recuerdan este episodio? Estamos pagando el precio de no desear vivir insatisfechas. Pasamos de tener como principal objetivo casarnos y engendrar, a querer ser independientes, a ejercer profesiones que antes eran exclusivas de hombres, a decidir tener sexo no sólo con fines reproductivos, a atrevernos a decir ¡No, las mujeres no sólo buscamos amor, también buscamos placer a través del sexo!

Hemos sido influenciadas por Disney y los cuentos de hadas y simultáneamente adoctrinadas por el silencio ensordecedor de la educación sexual “inexistente” que hemos recibido, siendo nuevamente la televisión la única fuente “confiable” para enterarnos de ¿Qué es eso del sexo? ¿Cómo es que se hace? ¿Cómo es que se comporta la mujer? Le hemos confiado nuestros orgasmos a la industria de la pornografía, la cual por años ha distorsionado el concepto de la sexualidad tanto en hombres como en mujeres. El hombre cree que es real que la mujer entra en un estado de excitación absoluta e inmediata (casi de inconsciencia) al sólo ser penetrada y la mujer pues ha creído que eso es lo que le debería suceder. ¿El resultado? Mujeres insatisfechas fingiendo orgasmos y hombres engañados, creyéndose lo máximo (por siglos).

Otras de las creencias limitantes que Laudy ha visto a través de los años es la de las mujeres que si han presentado un orgasmo “clitorial” pero que viven frustradas por nunca haber experimentado lo que la pornografía les inculcó… aquellos orgasmos llenos de histeria por penetración. ¿Saben que es lo triste? Que ni siquiera la ciencia ha podido ponerse de acuerdo en si existe aquel tipo de clímax o no, algunos aseguran que el único responsable de los orgasmos es el clítoris tanto por su estimulación externa como interna y algunos otros aún lo dudan. Pero de eso hablaremos más adelante.

Yo continuaba con mi interrogante, Laudy ¿Qué estamos haciendo mal? Estamos viviendo en la era de las solteras intimidantes, en donde abundan las mujeres que “no consiguen parejas”, ¿Qué estamos haciendo mal? Claramente en ese momento todavía no había hecho mi extensa investigación. Laudy me contestaba con toda la calma y la paciencia.

“Las mujeres hoy en día viven muy limitadas” “Condicionadas” – fue la palabra que utilizó. ¿Tú me vas a decir a mi que una mujer en una tribu en la amazona se pone a ver si tiene los senos caídos o si la barriga muy grande? Una mujer que no ha tenido acceso ni ha sido viciada por la publicidad o los medios de comunicación de cómo debe ser la mujer para ser atractiva ante los ojos de los hombres no vive condicionada ni medida, su sexualidad no ha sido distorsionada por esos estándares de belleza a los que nosotras “las civilizadas si”. No viven llenas de inseguridades, de sentirse que no son suficientes o de que no les gustan a los hombres porque tienen celulitis o por las libras de más, sólo 2% de las mujeres NO TIENEN CELULITIS y los hombres no se fijan en eso. Lo que más les gusta a los hombres son las mujeres que disfrutan, que se sienten seguras.

Recordé de inmediato a la mujer salvaje que describe Clarrisa Pinkola Estés. Y ¡sí! la mujer actual vive mortificada llena de un montón de estándares, ya no es Aristóteles el que nos hace sentir inferior, somos nosotras mismas sugestionadas por realidades falsas. “No así de lado no porque se me ve mucho la barriga” – la que entendió, entendió. Esto me hizo reformular mi afirmación “No existe peor enemiga de una mujer que ella misma y sus pensamientos limitantes”.

El órgano sexual más importante es el cerebro, sobre todo para las mujeres. La segunda limitación es que la masturbación es un tabú. – continúo Laudy.

Pero de nuevo ¿Cómo no va a ser un tabú si hasta hace poco se consideraba a la mujer como un hombre inferior por no producir semen?

Otra creencia limitante es que hay que tener amor para tener sexo o sentir placer. Hay mujeres solteras insatisfechas, mujeres casadas insatisfechas ¿Qué estamos haciendo mal?

Las mujeres tenemos que ver mas allá del físico, es mas importante como te quieres sentir que el qué dirá la gente cuando te vea esa con esa persona. Somos muy limitadas.  

¿Qué hacemos mal las mujeres?

Lo peor que hacemos las mujeres es no ponernos como prioridad, cuando entramos en una relación nos perdemos, dejamos de ser nosotras para complacer, y al dejar de ser nosotras les dejamos de gustar a nuestra pareja porque perdimos nuestra esencia que los atrapó.

Nuestra confianza está afuera, nos inculcan el apego ansioso. ¿Recuerdan el episodio de saliendo de relaciones tóxicas?

Las mujeres ponemos todas nuestras expectativas en el hombre, el que nos escuche, el que nos protege, nuestro amigo, el que me comprende, Tenemos que aprender a tener nuestras vidas separadas pero juntos. Los hombres se sienten asfixiados porque todo lo queremos hacer en pareja, es necesario extrañar. El amor necesita cercanía y el sexo, lo erótico necesita distancia, el sexo es como el carbón necesita aire para que haya fuego. La familiaridad mata lo erótico.

En mi caso yo poseo más energía masculina o mi marco de pensamiento es más masculino en ciertas cosas y no tener mi propio espacio definitivamente me hace huir de las relaciones, le comentaba a Laudy entre sorbo y sorbo de café. Ella asegura que es una de las razones por las cuales muchas mujeres hoy en día estamos solteras porque tenemos mucha energía masculina, volcadas en nuestra profesión etc, ¿Qué opinan ustedes? De la energía masculina y femenina hablaremos más adelante.

Entonces si todo esto es lo que estamos haciendo y las cosas no han funcionado ¿Qué podemos hacer diferente? Pues dejar de volcar nuestra atención absoluta hacia los hombres, quitarle ese peso al equipaje de ellos que se conviertan en nuestro todo, dejar a un lado la visión Aristotélica que aún nos persigue sin darnos cuenta. No somos seres inferiores ni superiores a los hombres, somos iguales, pero hablo de una igualdad no como la que deseamos plantear, dentro de nuestras diferencias poseemos igualdad. El hombre busca placer, pero también amor, la mujer busca amor y también desea placer. A esa igualdad me refiero en este contexto.

La clave es elevar nuestro amor propio, esto es un proceso racional es igual que como cuando conocemos a alguien y esta parte nos es tan difícil porque nos han prohibido tanto hablar en primera persona y alardear de nosotras no esta socialmente aceptado y con toda la historia que hoy hemos analizado por supuesto que cultivar el amor propio ha sido difícil a través de los tiempos. Laudy en sus terapias les propone a las mujeres 4 pasos para aumentar el amor propio:

*Conocerte

* Aceptarte

*Apreciar como el ser que eres ahora y como un todo (lo vivido)

*Amarte

¿Qué tienen algunas mujeres que al parecer han encontrado la clave de la felicidad? Amor propio y eso se nota por encima de la ropa. No se trata de ser más bonita, más delgada, Laudy asegura que ha atendido modelos, mujeres divinas que no logran tener una vida sexual plena y a su vez mujeres con otros estándares de belleza totalmente satisfechas y activamente sexuales (y se les nota en su actitud, en sus ademanes) pero ¿Qué tienen esas mujeres que no tienen las demás? De eso hablaremos más adelante. 

Con amor, 

Stef Nieto
@equipajedeunamujer 

Este episodio fue patrocinado por: Summer´s Eve

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.

Un comentario sobre “¿Qué estamos haciendo mal? Del sexo y el amor.

Los comentarios están cerrados.