La cacería ha terminado

La cacería de las brujas, Anna Göldin la última bruja

Alguna vez te has preguntado ¿Por qué tenemos tanto miedo? ¿Por qué las mujeres dudamos tanto de nuestra capacidad? ¿Por qué dudamos tanto de nuestro intelecto? ¿Por qué nos aterra tanto ser nosotras mismas?

Nuestros pensamientos alimentan nuestros miedos, nuestro subconsciente, nuestra historia, nuestro pasado. Crecen como enredaderas dentro de nuestro ser, tejiendo sigilosamente nudos difíciles de desenmarañar. Sin darnos cuenta vamos por la vida temiéndole a todo, incluyendo a nosotras mismas. Nuestros miedos se chocan entre sí llenos de contradicciones.

la historia de las brujas

¿Por qué silenciamos nuestros instintos? ¿Por qué nos cuesta tanto conectar con nuestra esencia? ¿Cuándo en la historia decidimos apagarnos, extinguirnos? O mejor dicho ¿Cuándo en la historia nos quisieron apagar?

Tenemos miedo a la soledad pero en ocasiones nos aterra amar de nuevo;

Miedo a la zona de confort, pero también al fracaso;

Miedo a los nuevos inicios;

Miedo al que dirán;

Miedo de enfrentar a nuestros encapuchados, pero también a seguir sintiéndoles escondidos en la oscuridad de nuestras mentes;

Miedo a sanar;

Miedo a cerrar capitulos, porque en la zona de confort nos sentimos más seguras;  

Miedo a arriesgarnos;

Miedo a la oscuridad;

Miedo a brillar, a ser foco de atención;

Miedo a escucharnos y conectar con nuestra intuición;

Miedo a la muerte pero vivimos temiéndole a la vida en sí y mientras van creciendo nuestros miedos, vamos apagándonos lentamente, sin darnos cuenta. Un día más, un día menos.

¿Por qué tenemos tanto miedo? ¿Conoces la historia de Anna Göldin?

Conoce la historia de la última bruja "Anna Göldin" 

¿Por qué silenciamos nuestros instintos? ¿Por qué nos cuesta tanto conectar con nuestra esencia? ¿Cuándo en la historia decidimos apagarnos, extinguirnos? O mejor dicho ¿Cuándo en la historia nos quisieron apagar?

En un mundo lleno de miedos y de creencias limitantes;  aquel que es valiente, aquel que se arriesga es motivo de temor para muchos. Tu esencia te hace destacar, convirtiéndote de inmediato para muchos en una amenaza. La oveja negra. ¿Te suena esto familiar? Vivimos en un mundo en el que aquel que tiene una idea diferente es tachado de loco, en lugar de innovador. Le tenemos pavor a lo desconocido, le tenemos miedo al miedo. A sentirnos vulnerables, a admitir que en ocasiones no estamos bien. En un mundo en donde la historia ha sido contada siempre a favor de algunos, buscando el beneficio de pocos, abundan historias como la de maléfica y Anna Göldin. Al pasar de los años, el miedo ha sido el mayor protagonista, aquel que nos ha mantenido paralizados convirtiéndonos en espectadores de nuestra propia historia.

En latín,  las brujas eran denominadas maleficae (maléfica), término que se utilizó para identificarlas en Europa durante toda la Edad Media y gran parte de la Edad Moderna. Pero ¿Quiénes eran las brujas?

Las brujas eran mujeres con conocimientos, con dotes especiales, sabían de anatomía, botánica y sexualidad. Eran parteras, nodrizas, alquimistas, perfumistas, pero una sociedad regida por la figura masculina en la edad media no estaba preparada ni dispuesta a aceptar que la mujer, pese a su escasa preparación académica, hiciera alarde de sus conocimientos; como resultado comenzaron a ser quemadas en la hoguera. El conocimiento te da poder y control, y las brujas comenzaron a explorar los ciclos reproductivos del cuerpo femenino dándoles la posibilidad a las mujeres de ejercer una sexualidad libre. Los hombres se expropiaron de sus conocimientos, se los adjudicaron y las aniquilaron. Su basto conocimiento de herbolaria y las propiedades de diversos minerales fue (por decirlo de algún modo) la sabiduría predecesora de la alquimia. En la actualidad se considera que sus destrezas fueron el preámbulo de la comunidad científica. No eran mujeres feas con verrugas como nos han querido convencer a través de la literatura universal, eran mujeres que destacaban y la historia las quiso silenciar.

Diversos historiadores estiman que a partir de 1490 se dio inicio a la caza de brujas en Europa. Entre los siglos XV y XVII, unas 100 mil personas fueron quemadas vivas en el continente Europeo, bajo acusaciones de brujería tras ser sometidas a tortura para que confesaran sus supuestos crímenes. Entre ellas, más del 80% eran mujeres, muchas de ellas niñas, cuyo único crimen fue ser descendientes de las condenadas.

Un medio horrible y despiadado de saber a ciencia cierta si una mujer era una bruja, consistía en tirarla al agua con las manos y los pies atados, para así dificultar que pudieran nadar. Como en teoría, una bruja era más liviana que el agua, si flotaba y no se ahogaba era rápidamente rescatada y quemada viva, mientras que si por el contrario la mujer se ahogaba, ello era prueba que había muerto inocente. En ambos casos el destino era el mismo. La muerte.

Anna Göldin fue una sirvienta Suiza nacida en 1734, de familia pobre, acusada de practicar magia negra en una de las cinco niñas que cuidaba, quien repentinamente enfermó del estomago. Fue torturada hasta que admitiera lo que las autoridades aseguraban, Anna había hecho un pacto con el mal. Su juicio fue corto, veredicto: Culpable. 

Fue ejecutada el 18 de junio de 1782, se salvó de ser quemada en la hoguera ya que la caza de brujas estaba perdiendo popularidad, y en su lugar fue decapitada. Es considerada como la última mujer ejecutada en Suiza bajo los cargos de brujería, otorgándole el lamentable título de la “última bruja de Europa” en los tiempos de la inquisición. No es hasta el año 2007 que Walter Hausser, periodista del Cantón de Glaris, ciudad de Suiza en donde fuese ejecutada Anna Göldin, se interesa en su historia y decide redimirla. En el año 2008 el parlamento Suizo exonera de los cargos a Anna Göldin por encontrar injusticias y malos manejos en su juicio, se presume que la verdadera razón de su ejecución fue para tapar el amorío que poseía con su patrón. 226 años después Suiza le da un giro a la vida y muerte de esta mujer pasando de ser “la última bruja de Europa” a ser  la primera “bruja” exonerada en votación democrática. En su honor Suiza redime su historia con un memorial erguido desde 2014. El monumento consta de dos antorchas permanentemente encendidas a lado y lado de la corte de Glaris, se indica que éste “será una luz eterna para Anna Göldin”. Su historia sin lugar a dudas marca dos hitos importantes en la cacería de mujeres en la edad media y ahora en nuestros tiempos. Su muerte y redención nos recuerda que “la cacería ha terminado” y debemos creerlo.

Museo de Anna Göldin en Suiza

Somos perseguidas y culpadas desde el inicio de la historia, somos las antagonistas, Eva, María Magdalena, Lilit (De Lilit hablaremos más adelante). En la actualidad somos brujas aquellas mujeres pioneras, las que no tememos levantar nuestra voz, las que deseamos escribir con pasos firmes nuestra historia, aunque nos señalen de malas, al final sabemos que siempre seremos maléfica en la versión de alguien. La hoguera solo ha mutado pero poco a poco va cesando, con nuestras acciones, con nuestras decisiones.  Las brujas fueron las primeras feministas, de ahí proviene la consigna “Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar”. Quizá nos cueste tanto a la mujer actual llevar con honor nuestro equipaje porque vamos marchando en contra de todo lo que nos hicieron creer que debía ser; quizá por eso se nos hacen tan ajenas muchas doctrinas porque dista de nuestra naturaleza. La naturaleza de la mujer salvaje como la llama Clarissa Pinkola Estés en su libro “Las mujeres que corren con los lobos”. Ella afirma que “ser nosotros mismos hace que acabemos exilados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren, nos causa exiliarnos de nosotros mismos” ¿Recuerdan el episodio maléfica, la oveja negra?

Muchos indican que la cacería de las brujas fue un movimiento político para darle paso a un nuevo orden social y modelo económico, conocido como capitalismo. Fue el plan perfecto para darle a la mujer una presencia pasiva dentro del mundo; su vida se limitaba a los quehaceres del hogar, a reproducirse, a criar. Su voz era nula, y toda aquella mujer que no deseara encajar en esta doctrina, aquella que deseaba disponer de su sexualidad era enviada a la hoguera, por hereje, por rebelde. ¿Te suena esto familiar? Las brujas eran aquellas mujeres dueñas de su cuerpo en una época que por la peste negra la densidad poblacional había disminuido y se requería aumentar la productividad a través del aumento de la población para regenerar la acumulación de capital. ¡Correcto, hablo del Capitalismo!

La cacería ha terminado, no porque no seamos perseguidas y señaladas sino por el lugar que nos estamos dando nosotras mismas en la historia. La cacería entre nosotras mismas debe terminar, los hombres no son nuestros enemigos, sino nuestro ADN, nuestra memoria genética, el pasado arraigado en nuestro subconsciente, ese temor que vino inyectado por nuestras abuelas que a su vez fue alimentado por sus antepasados. Aquel temor a ser, a hablar, a protegernos, a defendernos, a sobresalir. La cacería ha terminado, más de 80mil mujeres murieron a lo largo de la historia, que su muerte no sea en vano, nacimos con un propósito claro, y la vida y muerte de Anna Göldin es un ejemplo.

La cacería ha terminado, es momento de re escribir la historia y está en tus manos. Somos las brujas modernas, las que no encajamos, las rebeldes, dueñas de nuestro cuerpo, las que honramos nuestra esencia, las que deseamos adquirir más conocimientos, jamás hemos querido opacar a los hombres, el paso del tiempo nos ha demostrado que todos aquellos que nos han llamado locas simplemente sueñan con tener nuestro coraje.   

Con cariño, 

Stef Nieto
“Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar”.

En memoria de todas las mujeres que han sido cazadas, asesinadas y silenciadas a través de la historia. Que el legado de nuestras antepasados sea recordado. En memoria de Anna Göldin, el mundo jamás podrá borrar su injusta historia pero de aquí en adelante su memoria será recordada como la  primera mujer que anunció que la cacería ha terminado.

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.