Todas somos Maléfica

Todas somos maléfica.

Vivimos castradas, reprimidas silenciosamente, nos sentimos libres dentro de nuestra prisión, aquella que nos asfixia con barrotes construidos por nuestros miedos, prohibiciones y frustraciones. ¡Vamos librando luchas que ya fueron ganadas por nuestros antepasados! Tratando de demostrarle no sé qué a quién ni para qué. Seguimos intentando encajar, complacer a los demás para ser catalogadas como buenas, cuando jamás, jamás lo lograremos, lo ha dejado muy claro la historia. Nunca seremos suficiente para muchos y ese no es el verdadero problema, la realidad es que tenemos el enfoque de nuestra vida hacia afuera cuando debería estar centrado hacia adentro, la verdadera pregunta aquí es ¿Eres suficiente para ti? Resultará casi imposible respondernos esto; objetivamente, sin estar viciadas, sin conceptos pre establecidos por otros, porque la opinión que tenemos de nosotras mismas está contaminada por lo que dicen los demás, a diario, por lo que vemos en las redes, por lo que consumimos en los medios de comunicación, sin darnos cuenta somos programados con lo que vemos y escuchamos, hombres y mujeres. La hipersexualidad de la mujer a través de la música, de la publicidad, nos han hecho creer de cómo debe lucir o actuar una mujer para ser atractiva, pese a que esa no sea la esencia de muchas, pero nadie quiere ser el patito feo ¿cierto?

¿Cuántos años pasaron para redimir la historia de maléfica? ¿Cuántos años le tomó a Disney honrar la historia detrás de una de las villanas más temidas? ¿Qué hay detrás de cada mujer que ante los ojos de la sociedad “Es mala”? ¿Detrás de aquella oveja negra que se honra? Una vez escuché que tenemos dos orejas para escuchar ambas versiones de una historia, pero por lo general sacamos conclusiones de lo que escuchamos o vemos de inmediato. Nos comemos los cuentos ¿Conoces el original de la bella durmiente?

Maléfica

 

Todas somos Maléfica, todas. Todas somos malas.

“Eres mala” ¿No piensas tener hijos?

“Eres mala” ¿Estás embarazada de nuevo? ¡¿Tantos hijos con lo dura que está la situación?!

“Eres mala” ¿Sólo vas a tener una hija? Pobrecita ¿No te da tristeza que esté “solita”?

 “Eres mala” señalan los hijos cuando les disciplinas.

“Eres mala” señalan las que practican lactancia materna exclusiva a las que por alguna razón decidieron no hacerlo. ¿Cómo le das leche de lata?

“Eres mala” ¿Todavía lo amamantas? ¡Esa leche ya no sirve!

 “Eres mala” apunta la familia a aquella mujer que dice no más.

“Eres mala” susurran los pasillos al salir a tardes horas de la oficina, cansada, agotada, llena de culpa.

“Eres mala” ¿Te fuiste de viaje? ¿Y con quién quedaron los niños?

“Eres mala” ¿Tan pronto te divorciaste?

“Eres mala” ¿Terminaste una relación de tantos años?

“Eres mala” ¿Ya terminaron? ¡Si tan solo se estaban conociendo! No tienes paciencia.

“Eres mala” él tiene sus defectos, sólo se pone agresivo cuando toma, pero tiene sus cosas buenas.

“Eres mala” Piensa en los niños primero, si te separas van a crecer sin su papá.

“Eres mala” ¿Entonces tú no trabajas? ¿Sólo te quedas en casa con los niños?

“Eres mala” ¿Vas a trabajar y tus hijos tan chicos?

“Eres mala” ¿Quién cuida a tu hija mientras tú vas a tantos eventos?

“Eres mala” ¿Entonces tu hija sólo ve a su papá los fines de semana?

“Eres mala” ¿Entonces tu hija se queda un mes con su papá? ¿Y no la extrañas? ¿El la cuidará bien? ¿No te da miedo?

“Eres mala” ¡Ponle una pensión para que esto se acabe!

“Eres mala” ¿Cómo le vas a hacer eso al papá de tus hijos? ¡No pelees por plata!

“Eres mala” ¿Entonces dejarás tu trabajo estable de tantos años por una idea que le llamas emprendimiento?

“Eres mala” ¡Tantos años en la misma empresa! ¿Por qué no haces algo nuevo?

“Eres mala” ¿Vas a ir vestida así? ¡Arréglate más!

“Eres mala” ¿Vas a ir tan arreglada? ¡Vas a opacar a las demás!

“Eres mala” ¿Por qué no te defendiste? ¡Eres demasiado sumisa!

“Eres mala” ¡Eso te pasa por peleona! ¿Siempre tienes que andar peleando? ¡Eres muy conflictiva!

“Eres mala” ¡Eso te pasó por ir vestida tan provocativa, así los hombres solo te van a querer llevar a la cama!

“Eres mala” ¡Vestida así, no dices nada, toda aburrida ¿Qué hombre te va a mirar?!

“Eres mala” ¡Tan bonita y soltera! ¡Algo malo debe tener que no consigue novio!

“Eres mala” ¡oye ¿Qué tendrá ella que todos los hombres la buscan? No es tan bonita que digamos.

“Eres mala” ¡No sales! ¡Deja de pensar sólo en tus hijos, ellos se van y la que queda toda vieja y sola es una!

“Eres mala” ¡Se la pasa saliendo los fines de semana y la hija quién sabe a dónde!

 “Eres mala” ¿Tan pronto vas a meterte en una relación?

“Eres mala” ¡Tienes demasiado tiempo soltera!

“Eres mala” ¡Sólo piensas en tu físico! ¡Eres una egocéntrica!

“Eres mala” ¡Te has echado a perder! ¡Estás toda descuidada!

“Eres mala” ¡Recién casada y sale con ese vestidito! ¡No respeta al esposo! 

“Eres mala” ¡Ahora que te casaste te vistes como monja!

“Eres mala” ¡Deja que tus hijos se defiendan solos!

“Eres mala” ¿No estudias con tus hijos? ¿No has ido a hablar con la maestra?

“Eres mala” ¡Te la pasas saliendo con tus amigas!

“Eres mala” ¡Nunca sales de tu casa!

“Eres mala” ¡Te maquillas demasiado! Nunca estás al natural.

“Eres mala” ¡Andas con esa cara lavada por la calle! Ponte labial por lo menos.  

“Eres mala” grita ardientemente la sociedad por mil y un millón de razones. Hagas o no hagas, seas o no seas.

“Eres mala” murmuran mujeres sobre otras mujeres, a diario, silenciosamente, porque está adoptado en nuestro lenguaje cotidiano. Sin darnos cuenta, sin siquiera refutar.

“Eres mala” y siempre serás mala en la versión de alguien, como maléfica.

Las mujeres valientes siempre han sido catalogadas como malas, como rebeldes, ¿Recuerdan el episodio de precio versus valor? Y valiente es todo aquel que decide honrarse, las ovejas negras. Nos enseñaron que debemos ser buenas mujeres ¿Cómo es una buena mujer? ¿Cómo se logra ser suficientemente buena mujer ante los ojos de la sociedad? ¿Cómo se alcanza ser buena ante los ojos de un mundo que señala duramente a las mujeres y vagamente a los hombres? Nuestra lucha no es contra ellos, nuestra lucha es contra nosotras mismas, contra nuestros miedos, nuestros complejos, nuestras frustraciones, nuestra competencia silenciosa. Nuestra lucha es contra aquellos ideales que no alcanzamos y que no debemos alcanzar. 90 60 90. La mujer perfecta, la miss universo, la mujer más linda del mundo La cenicienta, la bella durmiente, la bella y la bestia. ¿Qué es la belleza? ¿Cómo mides la belleza?

Y te vuelvo a preguntar ¿Sabes cuántos años pasaron para redimir la historia de maléfica? ¿Cuántos años le tomó a Disney honrar la historia detrás de una de las villanas más temidas? ¿Qué hay detrás de cada mujer que ante los ojos de la sociedad “Es mala”?

¿Conoces el verdadero origen del cuento “La bella durmiente”? Giambattista Basile fue un escritor italiano quien en 1634 publicó su libro de cuentos el Pentamerón en el cual recopiló cuentos de diez mujeres, siendo el quinto cuento “Sol, Luna y Talia”. Otras historias que se reconocen dentro de este libro están “Cenerentolla” (Cenicienta), Petrosinella (Rapunzel) y la joven esclava (Blancanieves). Poco después en 1967 Charles Perrault hiciera una adaptación del cuento original de Basile con “La bella del bosque durmiente” y luego en 1812 los hermanos Grimm finalmente le darían un giro a la historia original convirtiéndola en un cuento infantil. ¡Si! Así como lo oyes, nos vendieron un cuento, porque la bella durmiente originalmente es una historia lejana a lo que Disney nos contó en su cinta cinematográfica en 1959.

Sol, Luna y Talia

Giambattista Basile caracterizado por escribirle a un público adulto de aristócratas nos deja perpejlos con la trama original de lo que hoy conocemos como un cuento de hadas. En 1634 deleita a sus lectores con una trama llena de canibalismo, desfloración y depravaciones. Talia, la protagonista, hija de un rey a quiénes unos adivinos le confiesan que su hija por una maldición (en ningún lugar señalan que por una bruja o mujer) iba a caer en un sueño eterno debido a una espina a la edad de dieciséis años. Cuando llegó el momento el rey desconsolado decide dejar a su hija en una silla de terciopelo, cierra el castillo y la abandona para siempre en su sueño eterno. Y ¡aja! Aparece el rey, no el príncipe, pero no para rescatarla. ¿En algún momento a alguien le pareció raro que en el cuento que conocemos un príncipe, completamente extraño llegase a besar a la princesa? Así no más, sin pedir permiso, sin saber si ella quería ni nada.

Bueno, resulta que el Rey estaba cazando (en el blog tienen la imagen original hecha por Gustavo Doré) y se le escapó un águila, entrando en el castillo, el rey llama y al ver que nadie contesta decide irrumpir en el castillo donde se encuentra dormida la princesa Talia. Giambattista en su narrativa describe como el rey no pudo resistirse a su belleza y la toma en sus brazos la lleva de la silla de terciopelo a la cama y en un acto de amor y desenfreno la convierte en mujer. (Recordemos que está dormida y es una joven de 16 años) ¡si! Lo que te estoy contando es cierto. El rey vuelve a su reino y olvida el suceso hasta que nueve meses después nacen dos bebes, Sol y Luna, quiénes eran cuidados por dos hadas madrinas y en un intento por ser amamantados succionan la espina de su dedo levantando a la princesa de su sueño eterno. La historia se pone mucho mejor cuando el rey decide quemar a la reina porque había mandado a matar a los gemelos y al final Talia pasa a ser la reina y a gozar de toda la fortuna y beneficios de su reino junto al hombre que sin su permiso la convirtió en mujer. Colorin colorado. Además de todo el contexto retorcido que esta historia original posee ¿Cómo es que la historia convirtió al Rey violador en un príncipe salvador? ¿Cómo es que durante 65 años Disney nos convenció de que Maléfica era la villana más temida de esta historia? No es hasta el año 2014 en el que se sugiere la verdadera y macabra historia detrás de esta trama en la cual vemos a una maléfica violada y engañada por un hombre, escena sugerida cuando le arrebatan sus alas.

385 años pasaron para conocer la historia detrás de una mujer plasmada como bruja, como resentida, como mala, como infeliz, ¡No! Maléfica no era la villana. La mujer es señalada como mala tras cada decisión que toma, sin conocer el por qué, sin reconocer su historia, su trasfondo. Lo bueno es que ya estamos conscientes de que no necesitamos que nadie re escriba nuestra historia para sentirnos reconocidas, porque cada quien conoce el equipaje que lleva a cuestas.

El mundo lo llama egoísmo, comienza a llamarlo de ahora en adelante  amor propio.

Si el mundo te dice mala tú respóndele.

Soy buena madre porque al cuidarme y preocuparme por mí le demuestro a mis hijos la importancia del amor propio.

Soy buena mujer porque reconozco que debo tener tiempo para mí, lo merezco y es necesario.

Soy buena mujer porque le enseño a mis hijos a ser autosuficientes, a estudiar solos y ser independientes, a que no son una extensión de mí.

Soy buena mujer porque decido estar soltera en estos momentos porque no se puede ser paz para otros cuando para ti aún eres tormenta.

Soy buena mujer siendo suficiente para mi y reconozco que mis decisiones son mi responsabilidad y asumo sus consecuencias.

Pregúntate ¿Eres suficiente para ti misma?

Me despido con una oración de la Gestalt de Fritz Perls que surgió de una conversación con Lily una doña fiel oyente de los lunes de seriedad en donde conversábamos del episodio de precio versus valor, la oración dice así:

«Yo soy Yo. Tú eres Tú.

Yo soy responsable de mi vida y tú de la tuya.

No estoy en este mundo para cumplir tus expectativas,

ni tú para cumplir las mías.

Si nuestros caminos se cruzan será maravilloso, pero si no, tendremos que seguir avanzando por separado.

Porque no me quiero si por complacerte me traiciono,

ni te amo si intento que seas como yo quiero, en vez de aceptarte como eres.

Tú eres Tú y Yo soy Yo».

-Fritz Perls-

Con amor, 

Stef Nieto 
@equipajedeunamujer 

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.