Precio VS Valor

El precio a pagar por no darnos nuestro valor es muy alto.

Probablemente en estos instantes o incluso cuando leíste el título pensaste ¡Ah bueno el lunes de seriedad de hoy es sobre negocios! ¡Es para emprendedores, ahora que el tema está tan de moda! Y aquí me gustaría pedirte que sigas escuchando, porque sí, tienes razón el episodio de hoy es sobre emprendimiento, ¿Estás lista para conocer la diferencia entre el precio, costo y valor del emprendimiento más importante del momento? Si, me refiero a tu propia vida.

“Vivimos en un mundo donde la gente sabe el costo de todo y el valor de nada” frase célebre de Oscar Wilde; Escritor, poeta y dramaturgo irlandés del siglo 18. ¡Si! Resulta fascinante que hace más de 100 años este prominente escritor, considerado de hecho una de las mentes más brillantes que ha pisado nuestro planeta, planteara esta premisa. Una oveja negra que rompió todo tipo de moldes y estereotipos. Autor de la polémica novela “El retrato de Dorian Gray y de la epístola “De Profundis”, obra que escribió estando en prisión.

¿Recuerdan el episodio de la oveja negra? ¿Recuerdan que les mencionaba la importante función que cumple en la sociedad? ¡Romper silencios! ¡Romper cadenas, estereotipos! Sin lugar a dudas Oscar Wilde protagonizó muchas polémicas al poseer una avanzada mentalidad para el siglo 18. Un visionario cuyas frases parecieran adaptarse a nuestros tiempos, y les cuento todo esto porque lamento tener que decirle a Wilde que 119 años después, a pesar de todos los avances tecnológicos y científicos, ¡Seguimos viviendo en un mundo donde la gente no conoce el valor de nada, pero no sólo eso, no conocemos el costo! ¡Si!

Hace varios episodios atrás nos encontramos en aquel punto de partida ¿Lo recuerdan? Fue necesario y ojalá hayamos podido deshacernos de todo aquel exceso de equipaje que nos impedía partir. “Deseos no objetivos, personas, situaciones, etc”. Hoy en día estamos convencidos que entre más ocupados estemos, entre más proyectos tengamos más importante o relevante es nuestra vida. El que más eventos sociales atiende, el que más seguidores (palabra con la cual no comulgo para ser sincera) y likes tiene parece tener una vida más sobresaliente que aquel que no. Los valores están completamente tergiversados, creando estas falsas realidades una sensación de vacío en aquel cuya vida dista de todas estas modalidades. Quizá quienes llevan leyendo desde sus inicios el blog recuerden cuando en algún momento les hablé del falso self, pero de eso hablaremos más adelante.

Vivimos en una época en donde ser nosotros mismos o rendirle loor a nuestra esencia es casi un pecado, se me dificulta pensar como Oscar Wilde en pleno siglo 18 se atrevió a ser una oveja negra, en todo el sentido de la palabra. Tachado de inmoral, encarcelado por sodomía les demuestra a todos que cuando estamos claro en quiénes somos no nos pueden silenciar. Lo encarcelaron y él desde el encierro escribe una epístola. ¿Cómo es posible que cientos de años más tarde ser tú mismo sean tan difícil?

Somos señalados por ser y por no ser, le ponemos valor a las personas, a su trabajo, a sus vidas. Andamos por la vida con el lenguaje agresivo pasivo completamente incorporado, especialmente entre mujeres. ¿Qué se cree ella? ¡Esa tipa se cree la gran cosa! ¡Eres demasiado jodida! ¡Por eso estás soltera, exiges demasiado! ¿Te suena esto familiar? Andamos con el dedo levantado, señalando por doquier, a la soltera por soltera, a la exitosa por ser exitosa, a la bonita por ser bonita, porque cuando no conocemos nuestro valor nos cae mal, nos molesta, nos resuena aquel que si lo reconoce en sí mismo.

Oscar Wilde y Lord Alfred Douglas

Muchos confundimos en todas las aplicaciones, los conceptos de precio, costo y valor. Llegamos a un lugar y preguntamos ¿Cuánto cuesta esto? O ¿Cuánto vale aquello? Cuando en realidad el trasfondo de nuestra pregunta es “¿Cuál es el precio de este producto o servicio?”. Cuando hablamos de costo nos referimos a la cantidad gastada o invertida para producir un producto o brindar un servicio. Ejemplo para realizar una pulsera utilizaste materia prima, horas hombres, energía eléctrica, entre otros; la suma de esto dará el costo de la pulsera. Sin embargo, el precio es el monto que colocarás para venderlo en el mercado el cual debe estar por encima del costo para que exista ganancia, y no es lo mismo que el valor. El valor es el monto que tiene el producto dentro del mercado, lo que tu cliente está dispuesto a pagar. Digamos que el pergamino donde Oscar Wilde escribió el poema dirigido al padre de Lord Alfred Douglas, quien lo metió preso por sospechar que él y su hijo eran amantes en pleno siglo 18, costó 1 centavo y el precio que pagó Oscar en su momento fue de 3 centavos pero hoy día 119 años después su valor es de $100,000, y aquí es donde está la gran confusión que vivimos en nuestros días.

Estamos viviendo en la época de la inmediatez en donde no nos cuesta nada obtener información, todo está a la distancia de un click, todo está a nuestro alcance. Si estamos solteros bajamos una aplicación en unos segundos y tenemos a nuestra disposición un catálogo de personas auto promocionándose. Sin costo alguno, a un click puedes obtener sexo, compañía. Son pocas las cosas que no se pueden comprar en estos días, son pocas las cosas a las que no les ponemos precio, sin importar su valor. Ya no tenemos que esperar por nada, nada nos cuesta ergo no valoramos nada y ¿Qué tiene que ver esto con nosotras? Al desconocer el valor de todo nos incluimos a nosotras mismas y nos disgusta, nos chilla encontrarnos personas que sí conozcan su valor. Aquellas ovejas negras no son bien vistas y por más loco que suene es más aceptado el lobo con piel de oveja que una oveja negra. Preferimos a “las calladitas porque se ven más bonitas”, no nos interesa escuchar a aquel que desea levantar su voz porqué de inmediato es tachado de problemático, conflictivo, busca pleito, controversial.

Si bien es cierto elegir nuestras batallas habla de nuestra inteligencia emocional, pero de esto hablaremos más adelante, hemos confundido por completo ser mansos con ser mensos, como dice el dicho. Antes, luchar por nuestros derechos e ideales era considerado como un símbolo de valentía, ahora es rebeldía. Ahora, una mujer que desea una relación o un hombre con ciertas cualidades, que sé yo, es catalogada como exigente; la famosa ficus lyrata ¿Recuerdan este episodio? Aquella que exige lo que merece es considerada como intransigente, prepotente, que nada la satisface. Aquella que levanta la voz y expresa su desacuerdo es inconforme, problemática, conflictiva. ¡Y no! Se nos olvida que vinimos al mundo a sobresalir, no a encajar como nos han querido convencer por décadas, en lugar de avanzar hemos retrocedido en el tiempo, seguimos ardiendo en llamas sólo que la hoguera ha mutado, es silenciosa, pero igual de castrante.

No es que joda demasiado, es que exijo lo que merezco, porque sé perfectamente cuánto me ha costado ser quién soy.

No es que me crea la gran cosa, es que lo soy, y si mi valor te parece muy alto simplemente no resonamos en el mismo nivel, y está bien, es válido. Pero no por eso debemos extinguir el brillo de los demás.

No es que sea demasiado exigente, es que sé perfectamente lo que quiero, es que sé cuánto tiempo dejé pasar siendo infeliz, aceptando migajas y dije NUNCA MÁS.

No es que sea intolerante, es que decido marcharme a tiempo.

Todo aquel que no conoce su verdadero valor está destinado a criticar, a dejar en evidencia sus carencias con sus actos, a victimizarse, culpando a todos de sus fracasos, a molestarle el éxito de los demás, a juzgar a quiénes tienen más porque habla desde sus complejos. Y ahí mis queridas doñas los hombres nos llevan muchísima ventaja. No existe mayor enemiga de una mujer que su propia mente, y otra mujer. Las redes sociales nos han dado una ventana gratuita para juzgar, para humillar, para ridiculizar, para hacer mal uso de nuestro derecho a expresarnos; nos sentimos con autoridad y poder para juzgar sin conocer el costo y el valor de las vidas de las personas. Y es justo ahí donde se dibuja tenuemente la línea que divide a las mujeres que decidieron sanar y las que deciden seguir culpando al planeta, al gobierno, al mundo por sus infortunios.

¡No! No necesitamos amar a todas las personas, no necesitamos disfrazarnos de ovejas blancas para ser amadas, no necesitamos ser mansas, ni comer unicornios, no necesitamos cantar mientras limpiamos y esperar a que salgan flores del trapeador, no necesitamos pretender ser quiénes no somos, jugar a la “buena mujer” para simpatizar con todos (de ser buenas hablaremos más adelante). Necesitamos aceptar nuestra esencia y consecuentemente nos relacionaremos con personas similares. Hemos normalizado la hipocresía para encajar, cuando lo único que necesitamos es ser cordiales dentro de los límites si una persona nos desagrada. De la misma manera en la que tenemos el poder de decisión a un click para criticar, para juzgar tenemos la decisión de dar “unfollow” en las redes sociales, se llama amor propio aunque muchos lo llamen egoísmo. ¡Dime con quién andas y te diré quién eres! ¿Te suena esto familiar? ¡De ti habla tu entorno, tus amistades! Las mentes grandes hablan de ideas, de proyectos, de viajes, de aspiraciones, de sueños. Las mentes pequeñas hablan de los demás, son aquellas que si alguien les disgusta en lugar de retirarse a tiempo eligen criticarlas dejando en evidencia sólo una cosa: Todo aquel que habla a tus espaldas demuestra ¡Si! Que tú vas adelante, que le llevas la delantera en algo que aún no ha podido alcanzar. Se proyectan en los demás, sacan sus miedos, sus frustraciones, les enoja la valentía de aquella que sí honra su valor. Todo este pensamiento tergiversado ha dado pie a una sociedad adormecida en la mediocridad y permisiva, en dónde nadie desea exigir para no ser señalado, luego nos sentamos como espectadores para decir “la situación económica está dura” como si no fuésemos protagonistas de nuestras vidas, como si nuestros actos no tuvieran un efecto dominó en la sociedad.

Recuerda la gran mayoría de las ovejas negras han sido criticadas, estigmatizadas, silenciadas, encarceladas como Oscar Wilde. Cuando te sientas que no encajas y estés a punto de flaquear por lo que los demás digan, recuerda que el retrato de Dorian Gray fue criticado, protagonizó miles de controversias y hoy día es considerado uno de los clásicos modernos de la literatura occidental. Recuerda que siempre encontrarás personas en el camino que no conozcan tu valor y eso no significa que valgas menos, siempre encontraremos personas a las que les desagrademos, es ley universal y es incontrolable, lo que sí puedes controlar es tu reacción, ¿Qué haces con las piedras que te lanzan? ¿Construyes un puente o permites que te lastimen? Yo las convierto siempre en lecciones que hoy día llevan el nombre de lunes de seriedad.

Con amor, 

Stef Nieto 
@equipajedeunamujer 

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.

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