Mayday

Los inicios, las primeras veces son como estas paginas vacías a las que me enfrento semana a semana. En ocasiones, por no decir siempre, no sé por dónde comenzar. La primera frase, las primeras palabras parecen imposibles de ser encontradas. Me quedo contemplando el atemorizante vacío por minutos; doy vueltas, camino, tomo el celular, leo, divago muchas veces por horas hasta colocar la primera palabra. Muchos domingos he estado tentada a anunciarles “esta semana no habrá Lunes de seriedad” porque simplemente no sé cómo empezar, no sé por dónde. Me invaden las dudas de si escribiré algo igual o mejor que la semana pasada. Y no me malinterpreten, no es que no desee hacerlo o que me esté obligando, simplemente no sé cómo iniciar. Tengo el deseo, tengo las ideas, pero observo las páginas vacías y no sé qué hacer… ¿Te suena esto familiar?

aunque te hayas acostumbrado a cargarlo, no significa que el exceso de equipaje no te pese; no porque puedas con él, significa que debas llevarlo; no porque seas capaz significa que debas hacerlo.

En el episodio de la semana pasada hablamos sobre el exceso de equipaje, si aún no lo has escuchado te invito a que lo hagas, y debo confesarles que al terminarlo al escucharlo sentí un escalofrío indescriptible. Nunca había tenido tanto sentido para mí el nombre de esta plataforma, la analogía que el mismo representa con mi propia vida, pero que a su vez se puede ajustar a la realidad de cada una de ustedes es mágica, y es que creo que todas sabemos cuanto sobrepeso puede tener el equipaje de una mujer. Sobrepeso de culpas, de miedos, ya lo hemos mencionado, de sueños frustrados, pero también de expectativas ajenas.

Recuerdan que en el episodio punto de partida les mencionaba que en muchas ocasiones nos encontramos ahí a punto de partir a nuestro destino soñado con un equipaje lleno de encargos, cosas para nuestra familia, cosas que nos pidieron que lleváramos, en resumidas cuentas equipaje ajeno, y si hay algo que quiero que recuerdes de ahora en adelante es que aunque te hayas acostumbrado a cargarlo, no significa que el exceso de equipaje no te pese; no porque puedas con él, significa que debas llevarlo; no porque seas capaz significa que debas hacerlo.

 Y les menciono lo de las páginas vacías porque el comentario que predominó la semana pasada referente al episodio de exceso de equipaje fue relacionado a esa analogía que les conté de que en cada aeropuerto me tocaba sentarme al lado del basurero para sacar el exceso de equipaje que llevaba en mis maletas y ¡Si! Yo sé perfectamente lo que se siente estar justo ahí con el equipaje abierto de par en par y no saber qué sacar o por dónde empezar, porque todo parece ser necesario, todo parece ser indispensable, piensas o sientes que no podrás seguir si te deshaces de algunas cosas. Nos acostumbramos a cargar con el exceso de equipaje y parece más sencillo cargarlo, aunque pese, que soltarlo, porque somos seres de hábitos, porque nos enseñaron a temerle a lo único constante: el cambio.

creemos que eligiendo otros paisajes todo cambiará mágicamente, pero la vida siempre nos recuerda, tarde o temprano, que no importa cuán lejos te vayas jamás podrás escapar de ti.

Nos paraliza ese momento en que nos damos cuenta que para alcanzar lo que deseamos, para partir a aquel destino soñado debemos conjugar nuestros deseos con ese verbo tan atemorizante “cambiar”. Cambiar de estrategias, cambiar de ruta, cambiar de plan, cambiar y cambiar. Porque ya lo hemos hablado doñas, no se puede llegar a destinos diferentes con la misma ruta, con el mismo plan. Por eso es tan paralizante encontrarnos al lado del basurero, no estaba dentro de nuestros planes deshacernos de nada, nuestro plan era simplemente partir y llegar a aquel destino elegido, pero ¿Vaciar equipaje? No, eso no estaba contemplado. Creemos que lo único que debemos cambiar es el lugar, como yo que huía por el mundo jugando a las escondidas con mis encapuchados. Creemos que el problema es el país, el entorno, el trabajo, nuestra familia, nuestra pareja; creemos que eligiendo otros paisajes todo cambiará mágicamente, pero la vida siempre nos recuerda, tarde o temprano, que no importa cuán lejos te vayas jamás podrás escapar de ti. En algún momento tendrás que enfrentarte, en algún momento tendrás que desempacar. Y ¡Si! Pareciera que me estuviese contradiciendo porque en el episodio de “Todo pasa” les dije que no se puede sanar donde enfermaste, refiriéndome a la última vez que hui hacia Argentina, pero es diferente partir para sanar admitiendo que debemos trabajar en nosotras mismas, que partir para escapar porque la culpa de todo lo que nos pasa, según nosotras, está en nuestro entorno y no en nuestro interior.

Y si llegaste hasta este punto es porque sabes que todo es tu responsabilidad y de más nadie, y fíjate bien que dije “tu responsabilidad” y no “tu culpa” pero no todos tienen la capacidad o están tan conectados como para admitirlo.

Digamos que todos de una forma u otra logramos vaciar el exceso de nuestro equipaje para poder abordar esta vez. Sacamos el peso necesario para poder hacer el Check in, de seguro pudimos haber sacado muchas cosas más, pero “por mientras” nos deshicimos de algunas cosas (y por cosas ya sabes que me refiero a personas, emociones, etc) para poder continuar. Digamos que ya estamos a bordo, cada quien con su equipaje, cada uno con su historia a cuestas, cada uno haciendo lo que puede dentro de sus posibilidades. Llega el momento de las instrucciones de seguridad; estarán quienes presten atención y quienes no. Algunos simplemente no las escucharán porque “nahhh no creo que suceda algo”; otros ya las han escuchado tantas veces que sienten que las conocen a la perfección; otros porque sencillamente no sienten que sea necesario, esas cosas sólo pasan en las películas. Sin embargo, en cada viaje, no importa las veces que hayas partido, la aerolínea cumple con la responsabilidad de hacerte las advertencias, sugerirte lo que debes hacer y lo que debes evitar, aconsejarte cómo actuar ante una situación de peligro. ¿Te suena esto familiar?  La vida nos manda señales, situaciones que se repiten como disco rayado, pero están quiénes deciden escucharlas y los que deciden ignorarlas y aquí te pregunto, en este viaje ¿Cuál de los dos pasajeros eres tú?

Vamos con nuestro tanque de oxígeno salvando a los demás y ¿Sabes algo? No todos se quieren salvar.

Otro de los comentarios que más predominan semana a semana con respecto a los lunes de seriedad es “le mandé este audio a fulana, o mengana” “Este Lunes de seriedad es para mi amiga, hermana o prima”. Y me llena de mucha emoción que mi voz con propósito no tenga límites y que trascienda lunes a lunes. Sin embargo, me ha llamado mucho la atención que muchas me dicen “yo intento pero que va a ella no le cae el cuara” “yo creo que ni siquiera escucha los podcasts” “yo creo que lo escuchó, pero ella no siente que eso es con ella”. Y aquí quiero que te detengas un minuto y te respondas ¿Cuál es una de las principales instrucciones de seguridad antes de despegar? ¿Qué debes hacer en caso de emergencia? Créanme cada vez que viajo con mi hija intento eliminar estos pensamientos, pero pienso: Ante una emergencia ¿Cómo reaccionaría? Resulta casi imposible imaginarte ante una catástrofe, en el medio del caos, de la desesperación, ver a tus hijos, a los tuyos y pensar “me pondré la máscara de oxígeno yo primero para luego salvar a los demás”. Suena inverosímil y atenta contra todo lo que nos ha enseñado la sociedad. Una madre siempre debe sacrificarse por sus hijos, pensar primero en ti dista de todo lo que nos han inculcado. Denota un egoísmo inaceptable. Pensar en salvarte tú primero es un pensamiento inadmisible, por ende, no importa cuánto te estés asfixiando, cuán pesado sea tu equipaje te enseñaron a que debes seguir, por tus hijos, por tus padres y sus expectativas, por el que dirá la sociedad, por la comparación con los demás, por el temible miedo al fracaso. Y ahí es donde aparece la vida y te hace detener, te hace evaluar todo el exceso de equipaje que llevas a cuestas ¿Te suena esto familiar?

Vamos con nuestro tanque de oxígeno salvando a los demás y ¿Sabes algo? No todos se quieren salvar. Todos al abordar tuvieron la misma oportunidad que tú de escuchar las instrucciones, de aprender qué hacer ante ciertas situaciones, de verificar si debajo de su asiento estaba el salvavidas, pero a algunos simplemente no les interesa, y otros aprendieron a robarle el oxígeno a los demás, “aprendieron a vivir” ¿Te suena familiar esta frase? ¿Recuerdas los vampiros emocionales? Personas que saben que siempre estarás ahí, dispuesta a resolverles todo y si no eres tú alguien más lo hará. Entonces terminas no sólo cargando tu exceso de equipaje sino el de los demás, creyendo que al hacerlo los salvas y no, sólo les dilatas el aprendizaje que la vida tiene para ellos y agotas tu propio oxígeno.

¿Recuerdas que te dije que no porque puedas con tu equipaje significa que no pese? Te recuerdo que inclusive los pilotos tienen un código para pedir ayuda ¿Y tú? ¿Cuándo fue la última vez que dijiste mayday? ¿Cuándo fue la última vez que te olvidaste de los demás y pensaste en ti?  Pedir ayuda, gritar mayday mayday mayday no es sinónimo de debilidad, al contrario, demuestra valentía, nos somos invencibles, no somos súper héroes, no lo somos ni tenemos que serlo. Tratar de salvar al mundo y a personas que no desean ser salvadas es agotador y le suman a nuestro equipaje un sobrepeso inmensurable y como siempre te lo digo yo hablo desde mi experiencia.

Es por esto mi querida doña que ha llegado el momento de decir mayday, pedir ayuda, aceptarla sin sentirnos menos valientes. Los inicios, las primeras veces son como estas paginas vacías a las que me enfrento semana a semana. No es fácil empezar… y ¿Ahora qué hago? ¿Cómo lidio con todo este vacío? ¿Qué hago ahora que me deshice de mi exceso de equipaje? ¿Cómo enfrento el cambio? ¿Cómo enfrento esto que se me es tan desconocido? ¿Cómo hago para no sentirme egoísta al colocarme la máscara de oxígeno? Por dónde empiezo me han preguntado muchas, ¿Qué tal si empiezas por ti misma? ¿Qué tal si comienzas por lo único que puedes remediar? ¡Tú!

La semana pasada te compartí una plantilla para liberar el exceso de equipaje. En ella encontrarás cuatro cuadrantes, el primer cuadrante es lo que tienes y deseas conservar, el segundo lo que tienes y deseas eliminar, el tercero lo que no tienes y deseas obtener, y el cuarto lo que no tienes y deseas evitar. ¿Estás lista para empezar a viajar ligero? Yo estoy segura que sí, puedes comenzar liberando exceso de equipaje con cosas sencillas y a tu alcance, como tu casa, tu cuarto, hacer tareas simples nos dan la sensación de estar avanzando, de estar utilizando el tiempo. Ya sabes, este es tu viaje y vas con tu plan, a tu velocidad, con tu ritmo.

Con amor,

Stef Nieto AKA La Coach (Sólo los lunes)
@equipajedeunamujer

También puedes descargar la plantilla aquí. 

Plantilla Exceso de equipaje

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.