Punto de partida

Hola ¿Qué tal? Hoy iniciamos una semana más, la última del mes de agosto, estamos a tan sólo 4 meses de culminar este año. Comenzamos a darnos cuentas que muchas de las famosas resoluciones que escribimos a inicio de año están lejos de ser alcanzadas, quizá sigamos con esas libras de más que nos propusimos bajar, quizá algunas sigan sumergidas en relaciones tóxicas o tal vez aún no logras cambiarte de trabajo. Quién sabe, cada una inició el año con una larga lista de expectativas en su equipaje y el implacable tiempo nos recuerda muchas veces, disfrazado de ansiedad, que no estamos alcanzando nuestras metas… o ¿deberíamos llamarles deseos? Me gustaría te detuvieras en este instante y te respondas ¿Conoces la diferencia entre una meta y un deseo? ¿Sabes la respuesta? Ok, continuamos, de eso hablaremos más adelante.

La semana pasada hicimos una pausa y cuando digo hicimos me incluyo. He estado viviendo en automático y trajinada, sin tiempo a detenerme y analizar muchas cosas, por eso si no has escuchado aún el episodio “Detente” te recomiendo que lo hagas. A veces nos falta mucho para alcanzar “objetivos” o deseos y lo que hacemos es acelerar el paso cuando en realidad lo que debemos hacer es detenernos y analizar el panorama, ¿Qué nos impide avanzar? ¿Qué nos tiene anclados? ¿En realidad deseamos avanzar? O ¿Será que no hemos dado nuestro 100% porque sencillamente es un deseo y no un objetivo? ¿Te suena familiar?

Hace unos días volví a mi casa después de una semana produciendo afuera. Llegué extenuada, completamente drenada; cada día me doy cuenta cuanto me desagrada ese trabajo que algún día me apasionó. Estaba feliz de volver a mi amada rutina, pero ansiosa porque siempre me toma un tiempo re ajustarme. Decidí seguir con el ritmo desacelerado, no había comida en mi casa, tenía locuciones acumuladas, paper work en mi oficina, etc, pero en lugar de llegar como un huracán a poner orden y controlarlo todo, como siempre, me fui al spa. Me tomé una mañana para mí sola, intenté desconectarme del celular, de mi larga lista de quehaceres, me dediqué tiempo a mí. Me coloqué el vestido que utilizo los días que no quiero pensar qué ponerme, cuando no tengo ánimos de muchas cosas, quizá si me acompañas en nuestra cuenta de Instagram @equipajedeunamujer sabrás de lo que te hablo y es que en broma y en serio tener un outfit para aquellos días que deseamos hacer lo mínimo es de suma importancia. Pero bueno, me puse mi vestido, me dirigí al spa y al salir me invité a desayunar.

En el café que fui me encontré a una doña, y como siempre les he dicho ustedes de una u otra forma son las que me inspiran semana a semana con el tema de los lunes. Habíamos intercambiado mensajes por Instagram, pero era la primera vez que nos veíamos en persona. Me acompañó con un café y conversamos. Heredé de mi abuelita la habilidad de encontrar historias en cada situación, inspirarme dentro de lo cotidiano, ver lo extraordinario en lo ordinario. Mientras escuchaba las palabras de esta doña mi mente iba escribiendo el lunes de seriedad. Me repetía las frases en mi cabeza para no olvidarlas, no deseaba tomar el celular y escribir para que no sintiera que la estaba ignorando, pero tuve que hacerlo, la inspiración comenzó a correr a un ritmo desenfrenado y si no lo escribía después lo olvidaría. Una frase me hizo detenerme y trato de citarla textual: iniciaste los lunes de seriedad de una forma y poco a poco fuiste profundizando, comenzaron a tomar otro camino.

Hice una pausa, ese análisis me aceleró el corazón, porque sí así fue.

El 14 de mayo del 2019 fue el primer lunes de seriedad oficial en este formato de podcast y en el blog, fue un regalo de cumpleaños de mí para mí. Para mí el día de mi cumpleaños tiene mayor validez que año nuevo, es la verdadera medición de que hice valer esta nueva vuelta al sol y siempre procuro regalarme metas alcanzadas, no cosas materiales. Entonces decidí dar el paso que por mucho tiempo dudé en dar. Para las que tienen poco tiempo acompañándome en las redes sociales y quizá no sepan, inicié este proyecto en el año 2015 escribiendo en Facebook, con muchas catarsis y dudas. No fue hasta enero del 2018 que inicié en Instagram, también con dudas con ganas de abandonar mil veces, cuestionándome ¿por qué hago esto? ¿Para qué? Y te cuento todo esto porque ver a esta mujer profesional, empoderada con pasos firmes, que a su vez en algún momento estuvo llena de dudas, que le tomó varios lunes de seriedad entender que todas estamos viviendo nuestros procesos, me hizo reafirmar que este es el camino correcto, porque yo también sé lo que es no saber cuál es el punto de partida.

Cuando emprendes un viaje sigues una serie de pasos para llegar a tu destino final. Compras el tiquete, seleccionas la fecha, etc. Tu punto de partida hacia ese anhelado viaje inicia desde el momento que dejas de “desear” irte de viaje y lo conviertes en una acción “me voy de viaje” ¿Cuándo? X día ¿hacia dónde? X destino ¿Por cuánto tiempo? X días. ¿Ya ves por dónde voy? “Me quiero ir a Marruecos” es un deseo y para que esto se convierta en una meta debe cumplir con varios aspectos. Una meta debe tener fecha de cumpleaños, un deseo es simplemente un anhelo expresado. ¿Te suena familiar por qué las resoluciones de inicio de año se quedan en la gaveta? Por lo general nuestra lista de intenciones tiene un montón de anhelos y deseos. Este año voy a ganar x cantidad de dinero, este año adelgazaré 30 libras y así… las escribimos en forma de deseo como quien le escribe una carta a Santa Claus, cerramos el cuaderno y esperamos que la vida mágicamente haga todo.

Aquel 14 de mayo mi principal objetivo fue iniciar accionando, comencé compartiendo desde mi realidad, inspirada en las preguntas que más me hacían ustedes. ¿Cómo haces para alcanzar tantas cosas en un día? Tú tienes tu trabajo, te encargas del blog, eres mamá, etc etc ¿Cómo lo logras? ¡Y dije bingo! Por aquí es el camino. Sin embargo, después del primer lunes de seriedad una avalancha de preguntas surgió por parte de ustedes y me di cuenta que mi punto de partida estaba errado y cambié de plan, pero no la meta.

Me di cuenta que yo les estaba hablando desde mi realidad, desde mi presente, pero para muchas de ustedes empezar optimizando su tiempo, que fue el primer episodio, organizarse resultaba imposible porque su punto de partida no era el mismo que el mío.

¿Cómo podemos organizar nuestra vida, nuestro trabajo si internamente hay tantos cabos sueltos? Es como decorar una casa sin hacer primero una limpieza profunda, sino lo haces por más adornos que le pongas seguirá sucia. Es imposible alcanzar una meta sin conocer cuál es mi punto de partida y siempre nos imaginamos el resultado, pero jamás el inicio ni el proceso, por eso cuando las situaciones se comienzan a apretar deseamos desistir fácilmente.

Conocer que los demás también han tenido puntos de partida similares a los nuestros nos hace sentir acompañados, nos da aliento, nos motiva. Si ella pudo yo también puedo. Conocer los procesos de aquellos que han alcanzado metas similares a las nuestras, nos alienta. Por eso es importante que sepas que no siempre mi punto de partida fue igual al presente. Todas hemos pasado por tormentas, todas en algún momento hemos necesitado de un Marcelo.

Vivimos en una constante comparación, recibiendo el bombardeo de perfección en las redes sociales como siempre les digo y me declaro culpable porque como productora de televisión he contribuido por años a crear fantasías inalcanzables. Nos comparamos inconscientemente con la mujer de al lado, con la de Instagram, con la vecina, cuando en realidad no hay punto de comparación.

Imaginemos que nuestro punto de partida sea un gran aeropuerto, algunas van hacia Perú, otras hacia Francia, otras hacia Colombia y otras como yo hacia Marruecos. Todas tenemos un destino final distinto e incluso las que vamos hacia el mismo destino quizá tengamos un proceso de abordaje diferente. Aerolíneas distintas, horas de embarque diferentes. Algunas viajan en un vuelo non stop, otras llegarán más tarde al mismo destino porque harán varias escalas. Algunas viajarán livianas con poco equipaje y otras tendrán que pagar por el exceso de equipaje, cargando quizá con encomiendas de familiares, es decir equipaje ajeno, ¿Te suena esto familiar con tu vida? Algunas estarán calmadas con el pasaporte y todos los documentos ordenados en un porta pasaportes dentro de la cartera, organizadas quizá disfrutando de un vino en el President cub, y estarán aquellas que empacaron a ultima hora, que no recuerdan si metieron o no el pasaporte porque su cabeza está en mil cosas. ¿Te suena familiar? Aunque todas salgamos del mismo punto de partida todas viviremos experiencias distintas, por ende las comparaciones no tienen cabida en nuestros procesos por más similares que puedan parecer.

Aquellas mujeres que vemos calmadas y organizadas lo más probable es que se encuentran en un punto equilibrado de su vida, logran cumplir sus metas porque su mente está enfocada, sus heridas sanadas y se hicieron responsables. No fue por arte de magia no es que nos lleven ventaja es que simplemente ya pasaron por sus procesos y están disfrutando la calma después de la tormenta.

Ahora, imagínate yéndote a tu destino soñado, ya no es un deseo, es una meta, medible, con fecha de cumpleaños. Te vas a Marruecos el 30 de agosto del 2019, pero imagina que no sepas a qué hora es tu vuelo, ¿a qué hora debes estar en el aeropuerto?, ¿en cual terminal? ¿cuál aerolínea? Exactamente así mismo vamos por la vida cuando nos trazamos una meta sin conocer ni analizar nuestro punto de partida. Ahora imagina que encima de eso no sepas el clima de Marruecos, por ende, empacas todo tipo de ropa, zapatos, accesorios, que no sabes si utilizarás y como no tienes certeza de nada, sobrecargas tu equipaje con miles de cosas. Exactamente así mismo vamos por la vida cuando no somos conscientes de las herramientas con las que contamos o necesitamos, ni de todo el exceso de equipaje que llevamos por dentro cuando no vaciamos nuestro interior, y arrastramos resentimientos, frustraciones y heridas no sanadas.

La frase que más he escuchado desde que inicié los lunes de seriedad es “No sé por donde empezar” o incluso me preguntan “Stefanie ¿Cómo empiezo? Y siempre les digo, yo les hablo desde mis experiencias y créanme preguntarse por donde empiezo… pedir ayuda y decir ayúdame a empezar ya es un punto de partida. Se les he mencionado varias veces la molestia no es un síntoma malo, la molestia es el primer síntoma que deseamos mejorar algo en nuestras vidas.

Analiza cual es tu punto de partida, tu situación actual. Imagínate parada en el aeropuerto, frente al caos, la multitud, cientos de destinos. ¿Qué llevas en este momento en tu equipaje? ¿Con cuanto peso pretendes llegar a tu destino? ¿Quiénes están contigo? ¿A quienes te toca despedir para dirigirte hacia donde deseas estar? ¿A quienes debes dejar atrás para iniciar tu nueva vida? ¿Quiénes se van contigo? ¿Quiénes te esperan en tu destino final? Todos los inicios atemorizan, siempre decimos ante algo nuevo “estoy empezando de cero” pero en realidad crees que lo haces o inicias desde la experiencia, desde la cautela, ya eso no es empezar desde cero.

Antes de encontrarme en este punto de partida luchaba contra el tiempo, contra el caos, repetía siempre todo es un problema, no salgo de una para entrar en otra… ¿Te suena esto familiar? Y es que no me detenía a analizar que era lo que sucedía… ¿Qué era lo que me estancaba? Aprendí a valorar mis silencios y mis momentos de ansiedad porque me gritaban que me detuviera, eran un llamado de atención. Me declaré culpable, entendí que todo pasa y que después de la tormenta viene la calma, aprendí a reconocerme, a saber quién soy, a no apurarme si estoy soltera porque estoy clara que no se puede florecer en cualquier esquinita, cerré capítulos, reconocí que yo no soy esa mujer que todo lo puede y que no necesita ayuda, dejé personas tóxicas atrás, sané a mi niña interior y finalmente pude mirar hacia atrás y darme cuenta toda la evolución que he tenido desde hace un año. Estar aquí ha sido un proceso con muchos puntos de partidas, mi meta era sanar, pero no reconocía mi punto de partida, no sabía por dónde empezar.

Reconoce tu punto de partida, tu momento presente, reconoce que el 100% que das a veces no es igual al 100% de los demás porque no es lo mismo correr con un equipaje de 100 libras que con uno de 20 libras. Darás el 100% que el peso de tu equipaje te permita. Es importante saber hacia dónde vas mi querida doña, pero mucho mas importante es saber de dónde vienes y a donde estas para que puedas trazar una ruta clara.

¿Estás lista para emprender tu viaje? Yo siento que si ¡Ajústate los cinturones! porque los lunes de seriedad apenas empiezan.

Con amor,

Stef Nieto AKA La coach (Sólo los lunes)
…@equipajedeunamujer

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.

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