Detente

Llegó tu momento.

No sé qué estarás haciendo en este instante. No sé a dónde te encontrarás. Desde donde me escuchas. Desde donde me lees. ¿Habrá pasado tu tormenta? ¿Estarás feliz hoy? ¿Estarás ansiosa? ¿Estarás preocupada? Intento ponerme en tus zapatos, intento imaginarme cargando tu equipaje, aliviando el peso sobre tus hombros, llevándolo yo por unos segundos para que tú descanses, liberándote de su carga por unos segundos ¿Será muy pesado? ¿Estará más liviano que hace un año?

No sé si hoy ríes, si hoy lloras. No sé si tienes el corazón roto o si estás en el mejor momento de tu vida. No sé si tienes miedo. No sé si sientes más esperanzas que nunca. Lo único que sé es que todos en un momento de nuestras vidas debemos hacer un alto. Una pausa para reflexionar, para meditar, para analizar, para agradecer, para mirar hacia atrás y recorrer en nuestra mente las huellas que hemos dejado en el camino. ¿Qué dicen sobre ti los pasos que has dado? ¿Qué dice sobre ti tu pasado? ¿Qué dice sobre ti tu presente? El futuro es incierto por más que lo planeemos. Hoy sólo tenemos en nuestro equipaje lo que hemos vivido y lo que estamos viviendo.

Sé que para muchas el episodio pasado fue difícil de digerir y me incluyo, mirar hacia atrás puede ser una sensación agridulce al ver lo superado, lo vivido y lo que aún intentamos sacar de nuestro equipaje, es difícil si nuestro enfoque está en la dirección incorrecta. Nos enseñaron a siempre mirar hacia adelante. “El pasado pisado” ¿Te resuena esta frase? Nos programaron a dejar todo atrás…como si nuestros actos no dejaran huellas. Como si nuestro camino no pudiese erguirse el día menos pensado, y contar en viva voz de dónde venimos. Nos adiestraron a no ponerle nombre a aquello que sentimos, a enterrar las experiencias desagradables como si algún día no pudiesen revelarse y arrastrarnos con la fuerza de un torbellino, dejando al descubierto todos los encapuchados que en su momento nos atormentaron.

Sanar no es olvidar, ya lo hemos hablado, sanar es mirar hacia atrás y recordar todo con un sentimiento distinto. Lo que algún día nos dolió profundamente, hoy sólo es un recuerdo indoloro.

Detente. Haz una pausa, porque sino lo haces la vida encontrará la manera de hacerte detener, tarde o temprano, estés o no preparada, sin previo aviso… o quizá si avisa, pero si no estás alerta nunca identificarás las señales.

¿Para qué? Porque no es la vida quien te pone a esas personas en tu camino, eres tú quien las eliges, quien decide dejarlas en tu vida, eres tú quien le das poder. ¿Para qué las eliges?

Vivimos sumergidos en la vorágine diaria, en el ajetreo. Orgullosos de estar ocupados, como si fuese sinónimo de éxito, de admiración. “No tengo tiempo” se ha convertido en nuestro principal argumento, la excusa perfecta para no hacer, para dejar de ser y estar presentes.

Detente por unos instantes y analiza ¿Qué hace tan difícil que mires hacia atrás? ¿Qué te duele tanto que te hace imposible recordar lo que enfrentabas hace un año? ¿Qué te paraliza? Détente y pregúntate ¿Para qué sigues en el mismo lugar? Si ese es tu caso. La pregunta no es ¿Por qué? Lo correcto es para qué. El por qué es un juicio y no estamos en esta vida para juzgar, ni siquiera a nosotros mismos. Estamos aquí para disfrutar del viaje, con sus caminos a veces estrechos, a veces rocosos, a veces calmados como una tarde de verano.

Les confieso que desde que comencé formalmente los lunes de seriedad hace 13 episodios atrás, semana a semana he sentido la duda de si lograré tener la suficiente inspiración para entregarles un episodio de calidad, algo que no sólo escuchen, sino que les resuene y las ayude a accionar, a calmarse, a sentirse acompañadas; y siempre de una u otra forma ustedes, las doñas y los doños oyentes de esta plataforma, tienen la respuesta.

Inicié compartiéndoles vestigios de mis vivencias atesoradas en mi equipaje, que a pesar de ser muy mías ustedes las sienten suyas también, logrando hacerlas conectar con mis sentimientos porque por más diferentes que nuestras vidas puedan parecer siempre nuestras historias se encuentran en un punto del camino. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo son ustedes mismas quienes a través de sus mensajes me inspiran y me hacen sentir acompañada. No, no estoy loca, no estoy sola, a pesar de todo el bombardeo diario de las redes sociales y demás, hay muchas mas mujeres allá afuera que hoy están sintiendo lo mismo o viviendo situaciones similares sin miedo a callar ni con deseos de jugar a las vidas perfectas. Dispuestas a sanar y hacer mas placentero el camino.

Detente, no te dejes engañar por lo que ves, por el bombardeo de vidas perfectas que a diario consumimos en las redes sociales, no te dejes convencer que deseas ser quien no eres y quien jamás podrás ser.

Aunque no lo crean las leo a todas, quizá no pueda responderles en el momento, pero a todas las leo y mientras escribía este episodio recibí un mensaje de una de ustedes a través de nuestra cuenta de Instagram @equipajedeunamujer que decía: Espero este lunes con ansias, esta semana me siento full estancada, no se a dónde quedó mi energía. Me pareció increíble que sus palabras resonaran tanto con el tema que había asignado para hoy, inspirado en algo que estoy viviendo en estos instantes, y le respondo a su mensaje con las siguientes palabras.

Detente, ¿En realidad no sabes a dónde quedó tu energía? ¿En verdad desconocemos de dónde provienen nuestros malestares emocionales? O quizá simplemente preferimos hacernos de la vista gorda.

Muchas veces nuestra energía se queda en las personas a quienes les dedicamos nuestro tiempo, personas equivocadas, vampiros emocionales. Personas desconectadas que inconscientemente nos drenan, nos succionan toda la energía. Personas que sólo saben quejarse, que con su actitud hacen más pesado su equipaje y el nuestro. Personas que sólo encuentran problemas a cada solución, personas infelices, frustradas, heridas… y ya lo hemos mencionado quien está herido, hiere, aunque sea inconscientemente. El peso en nuestro equipaje que ejerce una persona dañada es inmensurable, es abrumador, es agotador. Lo difícil de reconocerlos es que no siempre son malas personas, pero recuerda que una persona no sea mala no la hace buena para ti. Hay quienes no sólo nos drenan, sino que se convierten en anclas en nuestras vidas, terminamos cargándolas, arrastrando sus lastres. Personas que no avanzan y que con su energía estancan a los demás.

Recordando el episodio de la semana pasada titulado “hace un año” mencioné las pérdidas que he tenido. Decidí despedirme de personas que simplemente ya no podía seguir cargando, con quienes en algún momento de mi vida resoné, pero ya no más. Esa mujer que resonaba tan bajo ya no existe. La vida nos pone señales, pero las desatendemos entonces finalmente nos presenta situaciones para abrirnos los ojos, para detenernos. Ha sido liberador, debo confesar con un dejo de culpa, pero ha sido increíble dejar ir a muchas personas, no sé si sea temporal o para siempre, quizá después que pasen sus tormentas nos podremos encontrar, pero por el momento no puedo, no quiero y decido no cargar con pesos emocionales ajenos.

Entonces, nuevamente te pido que te detengas y reflexiones, antes de quejarte, de reaccionar y decir si… ese vampiro en mi vida es tal persona, antes de que apuntes el dedo hacia afuera te pido que te detengas y te preguntes ¿Para qué? Porque no es la vida quien te pone a esas personas en tu camino, eres tú quien las eliges, quien decide dejarlas en tu vida, eres tú quien le das poder. ¿Para qué las eliges? ¿Qué hay en ti que resuena con ellas? Aplica para las amistades, para el amor, para los jefes, para los compañeros de trabajo. Detente, si, quizá el vampiro seas tú, no es que todo te salga mal, no es que no tengas suerte, no es que los demás tengan la culpa de todo y lo hablamos en el episodio de “me declaro culpable”. ¿Qué tal si eres tú quien en este momento estás drenando a los demás, con tus quejas? Detente a pensar para qué la vida te sigue poniendo en las mismas situaciones, ¿Cuál lección aún no aprendes?

Dicen que volvemos a los lugares en donde hemos sido felices, pero la vida me ha enseñado que siempre volvemos a situaciones y/o personas en donde no hemos aprendido lecciones. Hoy estoy escribiéndote desde un lugar que me ha visto evolucionar, un lugar que me recuerda de donde vengo. Este lugar me vio llegar en medio de una separación hace 3 años, me sentía iracunda más que triste, hoy he vuelto y sus paisajes me recuerdan que hace un tiempo atrás era otra mujer quien los admiraba.

Te vuelvo a preguntar ¿En realidad no sabes a dónde quedó tu energía? A veces queda en la almohada, junto a tus sueños, durante las largas noches que pasas pensando en los hubieras, en los “What ifs”, en la larga lista de cosas que deseas hacer y que no haces porque aun no reconoces el verdadero “por qué”, reason why de tus objetivos.

Detente, no te dejes engañar por lo que ves, por el bombardeo de vidas perfectas que a diario consumimos en las redes sociales, no te dejes convencer que deseas ser quien no eres y quien jamás podrás ser. Detente por unos instantes y analiza una vez más de dónde provienen tus deseos, de ti o de lo que te dijeron que deber ser o alcanzar. Es tan común hoy día ver a personas que viven a través de las vidas de los demás, o de los fragmentos que nos comparten, tantas personas emulando a los otros creyendo que así alcanzarán el éxito y nada más real que esa sensación que tenemos cuando percibimos que alguien no es real. Detente y deja de buscar afuera lo que sólo tú llevas y cargas por dentro.

Detente, solo por unos minutos o unas horas, escúchate, escucha tu malestar porque ahí están todas tus respuestas. No en las estrategias que otros han utilizado, sabes ¿por qué no? Porque a pesar de nuestras similitudes nuestra esencia es única al igual que nuestros procesos.

Detente, unos instantes a pensar en ti, por y para ti.

Con amor,
Stef Nieto
@equipajedeunamujer

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.