Carta de amor

Hola ¿Qué tal yo soy Stefanie Nieto y hoy es #Lunesdeseriedad aquí en Equipaje de una mujer y probablemente ya sea martes y vayas en tu auto escuchando o estés en tu oficina leyendo unos minutos antes de empezar tu jornada y pues si, el episodio del día de hoy tuvo un pequeño retraso y ustedes saben mis doñas que yo soy lo más transparente posible con ustedes y como muchas vieron muy de cerca, para las que se encuentran en la cuenta de Instagram @equipajedeunamujer y estuvieron pendientes las que no fueron, saben que este fin de semana celebramos el Doñas Beach Bash volumen 3 en la comarca de Guna Yala. 27 doñas nos fuimos 148 kilómetros de distancia de la ciudad de Panamá a vaciar nuestro equipaje en este archipiélago paradisíaco y sin duda alguna llenarlo de momentos de diversión y muchísima buena energía. Porque ustedes saben que aquí en equipaje de una mujer tenemos como objetivo que la mujer de la actualidad crezca y se ponga bonita de una manera integral, entiéndase de adentro hacia fuera y pues no todo puede ser seriedad, por eso tenemos eventos en #elclubdelasdoñas en donde compartimos momentos de diversión como lo fue este trip a la playa!

Y les cuento todo esto porque es importante que seamos compasivas y comprensivas con nosotras mismas. Yo hice todo lo humanamente posible para poderles cumplir con todo pero se me imposibilitó, respiré profundo y justo en ese momento donde me quiso llegar la ansiedad, porque para mi esto es un compromiso, tuve un minuto de iluminación y ahí estaba más que claro el tema del día de hoy. Así que les pido disculpas por el retraso y a la vez les doy las gracias por el apoyo que este segmento recibe por parte de ustedes.

Y sin más mis doñas… Comenzamos.

Y el tema del Lunes de seriedad de esta semana lleva como título:

“Carta de amor”.

27 de septiembre 2008.

Son las 6 de la mañana. Hoy desperté con una sensación a la que no le puedo poner nombre. Quizá sea ¿Angustia? ¿Ansiedad? ¿Frustración? ¿Rabia? Quizá una mezcla de todo. Una revoltura de sentimientos que se manifiestan en mi estómago.

Ya son las 6:30 y no tengo ganas de levantarme, ¿Para qué?

– Anda, enciende la cafetera, quizá el aroma del café te saque por unos instantes de este trance.

– ¿De nuevo tú? Pensé que habíamos quedado claras en que ibas a desaparecer, por lo menos por un tiempo No comiences por favor, no me siento bien, me siento extraña. No tengo ganas de nada, pero a la vez tengo ganas de todo. De todo lo que no he hecho, de todo lo que no he logrado, de todo lo que no he sentido.

– ¡Si! Y por eso estoy aquí.

– Bueno, ya que estás aquí te cuento. Vi a una chica ponerse unos jeans como estos con una camisa ajustada, pero mi cintura no es tan pronunciada, mis caderas son muy voluptuosas. Si tan solo sí perdiera esas libras que he ganado gracias a mi descuido, a mis excusas, tan solo, solo si tan solo hiciera algo. Si lograra todo lo que anoté en aquel cuaderno que guardo en mi mesita de noche, atesorado dentro de aquel cajón donde duermen con letra endeble mis sueños, con la esperanza de que mágicamente sucedan.

Decidí ponerme aquellos jeans, no sé si me queden bien a mi, pero bueno, ganaste, a aquella chica le quedaban tan bien y ella se ve tan feliz, tan segura…si tan solo yo fuese como ella, si tan solo.

He caminado más de cinco cuadras mimetizándome entre la multitud. Amo esta ciudad, el tiempo no se detiene. La amo pero a veces me hace sentir tan invisible, tan sola, tan nula. Me pregunto…¿Será que nadie nota mi presencia o soy yo la que me he encargado de esconderme dentro de mi piel con mi acostumbrada forma de caminar con los hombros hacia adentro, mis manos dentro de los bolsillos, protegiéndome, escudándome?

 

Decidí colocarme una gabardina ancha, cuando adelgace unas libras quizá pueda usar aquella blusa, por ahora no.

– Y cuándo será ese “cuando adelgace”

– ¡No sé!

– Has esperado muchos “cuando aquello pase” en tu vida, “cuando tenga dinero”, “cuando tenga tiempo” y así han pasado las horas, los días, los años.

– Pero ¡ya! ¡ya deja de pensar en eso!

– Lo sé, lo sé… ya lo hablaste en terapia y por eso no has vuelto más, te dolió reconocerme, mirarme y responsabilizarte.

– Quizá la otra semana llame para sacar la próxima cita, ahorita estoy muy ocupada.

– ¿Ocupada en qué, tú y yo sabemos que son solo excusas? ¿Hasta cuándo me vas a evadir? Mírame, estoy aquí esperando que me enfrentes.

– Haz silencio, ahí viene.

– Ni en tus sueños se fijaría en mi. A él le gustan las mujeres más delgadas, más altas. ¿Me viste hoy en el espejo? Ves… ni siquiera se dio cuenta que estaba aquí.

– ¡Claro! Lo volviste a hacer, volviste a encoger los hombros, volviste a colocarte esa capa de invisibilidad sostenida por tu inseguridad. Te anulas, nos anulas. Porque yo estoy aquí, atrapada dentro de ti… esperando que me dejes salir.

– ¿Salir? ¿Acaso se te ha olvidado lo que ha pasado las veces que has sido libre? ¿Se te han olvidado las veces que nos han lastimado por tu culpa?

– ¡Claro! Y ahora decidiste ser invisible para que nadie se fije en nosotras y nos lastime. ¡Bravo! Lo mismo con aquel trabajo que rechazaste. Preferiste dejarnos aquí, en el limbo del hubiera. ¿Cómo es eso que no sabes qué nombre ponerle a lo que sientes? Dilo. Estás frustrada, estás enojada, estás herida. Estás jugando a no salirte de la zona de confort que te has creado para no perder, para no ser lastimada. ¿Estás segura que esto es cierto? ¿Qué tan a salvo estás? ¿Estás viviendo o sobreviviendo? ¿Estás segura que deseas seguir desperdiciando el tiempo, lamentándote, culpando a los demás por tus infortunios? Me callas cada cuánto. Cuando eres incapaz de asimilar la realidad me adormeces, me evades, pero ha llegado el momento de que entiendas que no me voy a callar, porque yo estoy aquí atrapada dentro de ti queriendo salir, queriendo vivir, queriendo hacer todo lo que no has hecho, queriendo sentir todo lo que no has sentido por miedo. ¿Qué es el miedo? Sabes que me da miedo, que se nos acabe la vida sin haber cumplido todos los sueños que juntas una vez tuvimos y que por cosas del destino tú decidiste olvidar. ¿Hace cuanto te lastimaron? ¿Cuánto tiempo más arrastraras esa pena en tu equipaje? ¿Cuánto tiempo más nos castigaras con todo este peso que ya no podemos cargar? ¿Cuánto tiempo más necesitas para soltar? Estás cansada, estoy cansada, solo que yo estoy cansada de ir en contra de ti para no pelear, y cuando me resigno me deprimo al ver cómo anulo mis deseos, mis sueños, por tus miedos. Me deshonro al honrarte y ya no puedo ni quiero más.

Hoy amanecí con ganas de no hacer nada, pero nada de lo que tú me has condenado a hacer, hoy amanecí con ganas de hacer todo, todo lo que siempre he soñado hacer. Hoy amanecí con ganas de abrazarte, de decirte que ya mas nadie te lastimará, de dejarte ir, de consolarte y decirte que esto también pasará, solo si me permites hacer que pase. Tú viviste tu momento, déjame vivir el mío. No podemos seguir esta lucha, no podemos seguir cargando todo este miedo, todo este rencor, todos estos sufrimientos, resentimientos del pasado.

Hoy tengo ganas de mirarme al espejo y amarme. Hoy tengo ganas de mi, de sentir viva a esa mujer que a veces se desvanece en la ansiedad, en la tristeza, en la frustración por ti, por la niña que no sana, por la niña que no olvida, por la niña que no perdona.

Hoy caminaremos las mismas calles que hemos recorrido, pero esta vez lo haré yo y con la frente en alto, con los hombros erguidos porque este dolor que me has condenado a sentir no es mío, es tuyo y yo no deseo cargarlo. Necesitas perdonar, necesitas soltarlo. Nunca más te lastimarán porque ya creciste, mírame, mira en la mujer que te convertiste. Jamás volverás a callar, jamás volverás a sentirte invisible, porque yo estoy aquí. Ha llegado el momento en que hagamos las paces, que te apoyes en mi regazo. Ha llegado el momento de hacerte sentir orgullosa, que mires hacia atrás y recuerdes con ilusión todas las noches en que soñamos despierta, y que mires hacia delante y mires cuan lejos hemos llegado, cuan lejos nos ha traído porque aunque no parezca eres más fuerte y valiente de lo que crees. Si tan sólo pudieras reconocerte como lo hago yo hoy, pudiésemos hacer las paces finalmente.

Hace frío, camino abrigándome con nuestras manos en un intento disimulado por quererte abrazar y retener, sé y sabemos que ha llegado tu momento de partir. Gracias por tanto, gracias por resistir, gracias por jamas perder la sonrisa, gracias por defenderte aún cuando estabas llena de miedo, gracias por tu ímpetu. Extrañaré tu carcajada pero no tus miedos.

Descansa dulce niña.

29 de julio 2019.

Son las 9pm. Te escribo esta carta para contarte que estoy cumpliendo tus sueños. ¿Te acuerdas las veces que frente al espejo tomábamos aquel cepillo redondo de mamá y simulábamos que era una micrófono, imitábamos voces, pretendíamos ser otras personas? ¿Te acuerdas de las ciudades que deseabas recorrer? Solo te escribo para recordarte de lo agradecida que estoy contigo pequeña Stefanie, soy todo lo que soy por ti, tu valentía y tus largas noches soñando despierta. Te he cumplido muchos de tus sueños, algunos he tenido que dejarlas atrás, porque eran más tuyos que míos, y sé que lo has entendido. Gracias por emprender tu viaje silenciosamente cuando llegó su momento, gracias por permitirme seguir y no anclarme con tus sufrimientos. Aprendiste a dar rosas sin espinas. Aprendiste a amar sin temor, a partir sin dolor.

Hoy te escribo esta carta de amor y la comparto con otras mujeres para que al igual que yo le escriban a su niña interior.

Hoy te invito mi querida doña a escribirle una carta a tu niña interior, la semana pasada hablamos de que la mujer que no sana condena a sus próximas generaciones y muchas me preguntaron y ¿Cómo puedo sanar? ¿Por dónde empiezo? ¡Son tantas cosas que guardo en mi equipaje que no sé cómo empezar a desempacar! Hoy quiero que sepas que todas esas interrogantes ya son indicio de que has dado el primer paso.

Sé compasiva contigo, con aquella niña interior.

Con amor,

Stef Nieto
@equipajedeunarmujer

Escrito por

Fan de los memes. Apasionada por la escritura y la lectura. Romántica oculta. Productora ejecutiva, locutora bilingüe internacional con más de 15 años de experiencia en el mundo del entretenimiento. Procuro aprender algo nuevo a diario. Casi nunca me peino y me río muy alto. De niña me regañaban porque "hablaba mucho en el colegio" y hoy me gano la vida con ello. Tengo una fascinación por las historias cotidianas, por la gente como tú, por la gente como yo. Coach Certificada y escritora publicada. Soy del mundo y al mundo me debo, soy VOZ dónde antes hubo silencio.